viernes. 19.04.2024

Stanley y Livingstone

Del viaje de Lawrence perseguí oficialmente analizar el éxodo de los hebreos desde Egipto, una tapadera solamente pues la intención de aquella gira de la Fundación no era otra que la de dar una actitud honorable a la ocupación erudita de Lawrence, sin duda alguna dedicada a conseguir averiguaciones acerca del ejército turco en el área.

Veo amanecer, lluvia de cristal

Cada 24 de marzo, además de ser el cumpleaños de Talía, una musa que me sigue inspirando, se conmemora también el inicio del viaje que emprendió el periodista Henry Morton Stanley a sus 30 años, en un 1871 africano, para averiguar el paradero del misionero David Livingstone (1813-1873). Transcurrido más de medio año del comienzo de su empresa, lo encuentra el 27 de octubre.

De igual manera que Thomas Edward Lawrence, el famoso Lawrence de Arabia, que se acoplaría algo más tarde con similares motivos a una exploración arqueológica del Sinaí en 1914. La apadrinaba la Palestine Exploration Fund. El viaje de Lawrence perseguí oficialmente analizar el éxodo de los hebreos desde Egipto, una tapadera solamente pues la intención de aquella gira de la Fundación no era otra que la de dar una actitud honorable a la ocupación erudita de Lawrence, sin duda alguna dedicada a conseguir averiguaciones acerca del ejército turco en el área. Parecería que la misión del viajero y descubridor Livingstone, británico también, no era precisamente la de misionero, aunque fuese remitido a África en 1840 por la Sociedad Misionera de Londres, viviendo en el Protectorado de Bechuanalandia -hoy, Botswana- 11 años.

David Livingston se interna en el desierto de Kalahari, descubre el lago Ngami (1849) y el río Zambeze (1851). Asimismo, en la orilla occidental, actualmente Namibia, fija una serie de ocupaciones para oponerse al tráfico y venta de esclavos. Hacia oriente, también examina el territorio del Zambeze, llegando hasta Quelimane (en Mozambique). El infatigable explorador, después de una permanencia de tres años en Gran Bretaña, vuelve a África investigando los orígenes del Nilo (1866), revela los lagos Gweru y Bangweulu, en Zambia, y reconoce el Gran Valle del Rift que potabiliza el lago Tanganica, dando con el intrépido Henry Morton Stanley.

La vida de este periodista y, también, explorador británico no deja de ser llamativainteresante y peculiar. Stanley (1841-1904) nace en Denbigh, una ciudad de Gales, nación del Reino Unido a la que estimo porque ha acogido, y en condiciones, a numerosos jóvenes de Cantabria que han debido salir de aquí por no tener trabajo. La vida del explorador Stanley también le sobreviene a causa de una niñez y juventud desesperada. Una infancia maltratada, de brega por la vida, criado por el abuelo hasta los cinco años. A la muerte de este, es enviado al hospicio de St Asaph, del cual huirá para volver a Derbigh cuando tenía quince años.

Aquí comienza para él una nueva vida, no sin antes ser contratado, en Liverpool, en un barco hacia Nueva Orleans a la edad de 18 años. Desembarcará, atalayada la ciudad, sin detenerse a percibir sus salarios aún sin cobrar. En esta ciudad, la más grande de Luisiana, toma el apellido por el que se le conoce, y participa en la Guerra de Secesión. Una vez acabada, comienza su carrera de periodista -profesión por la que se le conocerá-, como reportero en el oeste de América, o como corresponsal de la expedición británica contra Abisinia, a los 27 años. También, se lanzó en expediciones al Imperio Otomano. Así, compulsivo viajero, visita Alejandría, Grecia, Esmirna y Beirut. Y también España, en donde asiste a la Ortegada y al derrumbe de Isabel II, cultivando un correcto español.

Con 30 años se embarca para Tanganica con la intención de indagar el destino de Livingstone, que, después de múltiples carencias y miserias, por fin le ubica. Dos años después, muere Livingstone. Y Stanley sigue explorando África hasta el año 1889.

Hasta aquí, el encuentro entre dos hombres aventureros que dieron gloria a su país, respetaron y amaron a África e indicaron caminos al mundo, cambiando la geografía de este joven continente.

Stanley y Livingstone
Comentarios