domingo. 14.04.2024

El maltrato se ha colado sin aviso

Veo amanecer, lluvia de cristal

Cada tres minutos, una mujer es golpeada.

Cada diez minutos, una muchachita es acosada…

Cada día aparecen en callejones,

en sus lechos,

en el rellano de la escalera,

cuerpos de mujeres.

Ntozake Shange. Circa últimos años de los 70

En 2022 ha habido 49 mujeres víctimas de la violencia machista, mostrando que la desgraciada e injusta situación no ha cambiado, ya que en 2021 murieron el mismo número de mujeres víctimas de esa innombrable violencia machista. Son cifras, tan frías que acaso no digan nada. Sus consecuencias, sí y mucho. El año pasado traduce también que el 57% de esas mujeres que ya no pueden estar con nosotros murieron sin haber habido denuncia previa; que el 33% de ellas tenían entre 41 y 50 años.

O que el 65% fueron asesinadas por sus cónyuges o parejas. Y que el 35%, se encontraba en fase de ruptura o eran ex parejas. ¿Y los asesinos aniquiladores? El 20% se suicida; y el 18% lo intenta. Y el perfil de edad de estos valientes asesinos? El 38% tiene entre 41 y 50 años, la misma ratio que las violentadas y asesinadas. La cadena de la vida, el instinto vital, deja truncados a los hijos que, con esas edades parentales de arriba, deja también sin vida, y rotas las alas, a sus hijos, huérfanos de vida, de salud y de cualquier ilusión que puedan tener en adelante.

En 2022 ha habido 49 mujeres víctimas de la violencia machista

Tal es la manera extrema de lo que se ha dado en llama violencia de género. Pero no es la única forma. Las mujeres sufren otras muchas. Al parecer queríamos la globalización. Significaba que progresaríamos así todos. Sin embargo, también hemos globalizado dentro y fuera de nuestros límites el sufrimiento inocente, sin causa, en donde la vida parece no valer nada. Abusos sexuales en el trabajo, en los centros educativos, en la propia familia e incluso en las parroquias; El turismo sexual en Asia, África y América Latina; lapidaciones por la acusación mezquina de adulterio o engaño; el cercenamiento genital y las torturas y persecuciones incesantes que deben resistir -quien pueda-, ya que a un castrado con complejos, por su probablemente limitada reciedumbre y valentía, toma un discurso negativo y peligroso, según el cual quien no comulga con el mastodonte, siempre será menor e insignificante para los dominantes y se exigirá él mismo que sea aludido ese miserable discurso hasta la saciedad e indefinidamente, convencidos de que sus víctimas son menores y necesita recordárselo a ellas continuamente por medio de afrentas y coacciones.

Y lo peor de todo esto es que la violencia de género no es fruto de un comportamiento aislado o cruel, propio de unos cuantos varones, si se me permite usar el sustantivo varón para ellos; desalmados que actúan por perversidad o a quienes se les cruzan los cables, sino que esta es la visión que un patriarcado magnánimo quiere transmitir a la sociedad y que, por desgracia, ha calado hondo en el imaginario social, camuflado como explicación psicológica. Sin embargo, la realidad es que somos todos nosotros quienes convivimos con esta realidad que nos parece muy lejana, y es a nosotros a quienes se nos inculca, una y otra vez, la violencia de género por todas partes. Si no fuese por lo cruel del caso, podría decirse que es una violencia que se ha puesto de moda. Deberíamos poder entender la relación dicotómica, si se puede, entre humanidad y ciencia, entreviendo la relación de nuestros estudiantes, en general, y el progreso del ser humano.

Hemos globalizado dentro y fuera de nuestros límites el sufrimiento inocente

De otra forma, abocaremos a la ruina del mundo. Así, escatológico. No es normal que a las adolescentes se las viole, y a las mujeres se las mate. Y parece que no lo cambiamos. No está en nuestro procesador mental. Es la nueva sociedad de los neomachismos. Los machismos de una nueva sociedad patriarcal. He visto entre los grupos de adolecentes una sumisión por parte de las chicas. Dicen que es bueno para pertenecer al grupo. Si no, no seríamos nadie.

Cómo vamos a interactuar con los que nos rodean sin buscar crear un mínimo de condiciones y conciencia, lograr la igualdad entre las personas, eliminando cualquier forma de violencia o discriminación contra las mujeres. El contrapeso que enfrenta al asesinato vil y machista, y al maltrato, equilibra poco con los demás anuncios que nos llegan indefinidamente.

“Los Tiempos Modernos agravaron la opresión de la mujer porque sobre la base de una sociedad patriarcal se desarrolló una sociedad técnica y abstracta, que ha llevado hasta catastróficas consecuencias el predominio de la mentalidad masculina”.

Ernesto Sábato: 'Hombres y Engranajes'

El maltrato se ha colado sin aviso
Comentarios