domingo. 14.04.2024

Las opciones

Eres libre de tomar las opciones que quieras,

pero eres prisionero de sus consecuencias.

Pablo Neruda

Andan los tiempos revueltos. Lo parece. Pero no están más agitados que en los tres últimos años, y este momento es una sucesión de esos tres años. Existe cierto miedo en gente que recuerda tiempos pasados y cuyo resultado fue el que fue. En otros, únicamente porque temen que las exigencias de un partido catalanista hagan más pequeña nuestra nación. En los demás, porque su vida fácil puede mermar y estar insegura.

Y, sin embargo, qué hemos construido en esta democracia para que cualquier cambio pueda hacer temblar su estado. ¿Tan inmaduros somos políticamente que creemos que es mejor taparnos las inmundicias y desgastar colosal y hondamente a las instituciones? Lo que sucede ahora es que aquella confianza que depositamos en nuestros gobernantes parece desestabilizarse un poco por la agria y tozuda actitud nefasta de la leal oposición al gobierno por parte del segundo partido, al que le vale todo, careciendo de apoyo alguno para ser una opción y poder gobernar. Y aún hay quienes responsabilizan de ello a la ciudadanía.

Parte de los ciudadanos están muy encabronados. Se han trastabillado y se sienten solos porque solo les han enseñado siniestros caminos sin salida, trafulcándoles los medios.

"No hay camino hacia la paz, la paz es el camino".

Thomas Merton, cisterciense francés, reconocido pensador, activista social y propagandista de la paz.

Lo mismo podríamos decir de cualquier circunstancia sociopolítica. No hay senda hacia el progreso y el bienestar, el progreso y el bienestar es la senda. Lo contrario es meterse en un peligroso y torpe círculo vicioso que no va a ningún sitio y entorpece cualquier viso de solución. Si partimos mal desde bases equivocadas, el encono entre las gentes se hace insuperable y fatalmente se construye una grave espiral de violencia sin retorno.

Hélder Cámara (1909-1999), arzobispo y defensor brasileño de los derechos humanos, hablaba sobre la "violencia pacífica" que, leyéndolo bien, no son dos términos contradictorios:

"La llamo violencia porque no se contenta con pequeñas reformas, con revisionismo, sino que exige una revolución completa de las estructuras actuales; una sociedad rehecha desde el principio, sobre bases socialistas y sin derramamiento de sangre".

El progreso no bloquea la educación, la dependencia, la sanidad, las pensiones, la justicia... ni a los partidos que las potencian y cuidan. Estamos asistiendo a un linchamiento de un partido y de su secretario, también presidente del Gobierno, por motivos personalistas, por haber ganado las elecciones: La calle no es el lugar para protestar en democracia, sino el Parlamento. Están asaltando las sedes de un partido político, y lo que nunca se había visto en medio siglo de democracia, la leal oposición protagoniza esas manifestaciones y enardece a la ciudadanía cuando holgazanea en el Parlamento, una oposición que señala así que no está aún preparada para convertirse en Gobierno. Confunde la libertad con ir a rebufo de los acontecimientos. Han caído en su propia trampa, creer que la política se hace en la calle con algaradas. Poco pundonor.

 “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida” (Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote, Seg. parte, Cap. LVIII).

Cuando el Gobierno quiere avanzar en las libertades, es la ultraderecha montuna quien más se exalta, amparándose en los diputados parlamentarios que están en la oposición en el Parlamento. Pero ni unos ni otros van a hacer mermar la batalla diaria por la libertad y por la honradez. Es nuestra burbuja de aire. Sin ella, todo lo demás no puede estar bien construido. Seguro que, con los sustantivos de Cervantes, arriba escritos, no habríamos caído en la situación en que nos encontramos, ni tampoco machacadas las sedes del partido en el Gobierno. Es así. Es la cultura nazi del odio.

Ahora, los más, hemos sentido la hondura de la ira que han desatado las cercenaduras de la oposición. Veremos los resultados  de la avasalladora y gratuita vejación y violencia que nos han asignado a la generalidad de la población.

 No sé si creen o no en la democracia, pero es cierto que el partido de la oposición es incapaz de asumir bien sus derrotas políticas. Nunca les he oído un mínimo de ejercicio autocrítico, nunca han abordado -o a lo mejor es un despiste mío- una posible regeneración de las causas por las que han perdido el poder, la corrupción, el liderazgo, las propuestas de progreso, etc., sin arrimar el hombro en los momentos más crudos de la pandemia del COVID. Con todo lo que pudieran haber hecho, se dedicaron también a aprovechar el momento para derribar al Gobierno. ¿Así pueden ser una opción de gobierno cuando les toque?

Las opciones
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