domingo. 14.04.2024

Enrique Jardiel Poncela, William Shakespeare, Oscar Wilde

Conviene hacer una muestra muy personal entre ellos, escritores que nos han dejado su obra y siempre nos han complacido

Veo amanecer, lluvia de cristal

Aunque sea vertiginosamente difícil entablar las similitudes y diferencias entre estos tres autores, literatos y dramaturgos, creo que conviene hacer una muestra muy personal entre ellos, escritores que nos han dejado su obra y siempre nos han complacido.

Enrique Jardiel Poncela

El amor, el tabaco, el café y, en general, todos los venenos que no son lo bastante fuertes para matarnos en un instante, se nos convierten en una necesidad diaria. E. J. P.

Enrique Jardiel, humorista, irónico (Madrid, 1901-1952), es un comediógrafo y escritor cuya obra se relaciona con el llamado teatro del absurdo. Jardiel no era cercano al humor típico y tópico, al uso. Más bien, el suyo era mental, cerebral por así decirlo, anormal, e irracional. Fue un rompedor del naturalismo acostumbrado del teatro hispano en su época, lo que le comportó que la crítica se volcase contra él. Su humor irónico dañaba susceptibilidades y la mayoría de las sensibilidades. No fue bien comprendido. Inconvenientes económicos y reveses de audiencia durante la dictadura no fueron impedimento para que el transcurrir del tiempo haya ampliado su personalidad y su personaje, y sus piezas sigan representándose hoy en día, habiéndose rodado también innumerables películas apoyadas en las mismas. Falleció de cáncer, hundido en la ruina y descuidado de su público, cuando tenía cincuenta años.

Las raíces de la literatura de Jardiel fueron vanguardistas, siendo el reformador de la narrativa de humor y la comedia, dándose a conocer mediante sus colaboraciones en La correspondencia de España como en distintos diarios. Toda su obra, con honda inspiración vanguardista, considera una orientación nueva del teatro humorístico, cuyos representantes y autores son también Antonio de Lara, "Tono", José López Rubio y Edgar Neville.

William Shakespeare

Hay cosas mucho, mucho mejores por delante que las que dejamos atrás

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, 1564 - 1616),  dramaturgo, actor y poeta inglés. En diferentes circunstancias, se le percibe como el Bardo de Avón o el Bardo, valorándole como el dramaturgo más trascendental en la lengua inglesa, así como un escritor entre los más celebrados en las letras universales. Esos son sus créditos.

Solo con su lírica hubiera ya pasado a la historiografía de las letras y humanidades. Por su carácter teatral, y específicamente por su cuadro del temperamento humano en sus hermosas tragedias, a Shakespeare se le sigue estimando como el mejor comediógrafo de cualquier tiempo pasado y presente. 

Según la Encyclopædia Britannica, Shakespeare es generalmente reconocido como el más grande de los escritores de todos los tiempos, figura única en la historia de la literatura. La fama de otros poetas, tales como Homero y Dante Alighieri, o de novelistas tales como León Tolstoy o Charles Dickens, ha trascendido las barreras nacionales, pero ninguno de ellos ha llegado a alcanzar la reputación de Shakespeare, cuyas obras hoy se leen y representan con mayor frecuencia y en más países que nunca. La profecía de uno de sus grandes contemporáneos, Ben Jonson, se ha cumplido por tanto: 'Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad'". (sic). Estas palabras son muy interesantes.

Se comprende que hablar sobre estas figuras merece un mayor detenimiento. Solo he tratado hasta ahora recalcar aquello que, a mi parecer, lo es. Con el último, Wilde, escojo un texto suyo, con el que va a a ser más fácil conocer su lírica, su poesía, su don de la palabra que utilizó en sus maravillosos cuentos y en su insigne teatro.

"La sociedad, tal como la hemos constituido, no tiene un lugar para mí, no tiene nada que ofrecerme. Pero la Naturaleza, cuyas hermosas lluvias mojan por igual a justos que a pecadores, esculpirá cuevas en las rocas en las que yo pueda esconderme, y creará valles secretos en cuyo silencio pueda llorar sin que nadie me perturbe"

Oscar Wilde (Dublín, 1854 - París, 1900). Entre sus obras más notables, apreciamos Balada de la cárcel de Reading, El crimen de lord Arthur Saville y otras historias, El retrato de Dorian Gray, La importancia de llamarse Ernesto, De profundis, Una casa de granadas y El príncipe feliz y otros cuentos. Sin embargo, va a ser mejor darle a él su propia palabra, con un texto que utilicé en un aniversario el verano último. Cada palabra vertida es un hallazgo considerable:

Portia
[Poema - Texto completo.]
Oscar Wilde

A Ellen Terry

Poco me maravilla la osadía de Basanio
de arriesgar todo lo que tenía al plomo,
o que el orgulloso Aragón bajara la cabeza,
o que Marroquí de corazón en llamas se enfriara:
pues en ese atavío de oro batido
que es más dorado que el dorado sol, 
ninguna mujer que Veronese mirara
era tan bella como tú a quien contemplo.
Aún más bella cuando con la sabiduría por escudo
al vestir la toga severa del jurista
y no permitieras que las leyes de Venecia cedieran
el corazón de Antonio a ese judío maldito.
¡Oh Portia!, toma mi corazón: es tu debido pago;
no he de objetar a ese aval.
 


y no permitieras que las leyes de Venecia cedieran
el corazón de Antonio a ese judío maldito.
¡Oh Portia!, toma mi corazón: es tu debido pago;
no he de objetar a ese aval.

Enrique Jardiel Poncela, William Shakespeare, Oscar Wilde
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