miércoles. 24.04.2024

'El chico', el primer largometraje de Chaplin

Si la fortaleza educativa del cine es incuestionable, esta radica más en el cine mudo al proporcionarnos un extraordinario y fabuloso recurso didáctico y pedagógico

Veo amanecer, lluvia de cristal
(Manolo Díaz)

Esta película es la primera que dirige Charles Chaplin después de la realización de unos setenta cortos y mediometrajes. Una confianza de la sincronización entre imagen y sonido no se hizo práctica comercialmente hasta 1929. Por eso, El Chico (1921) es una película muda. Y por ello también su calidad es extremadamente alta. Charles Chaplin (1889-1977) fue y será un actor muy influyente de este antiguo género cinematográfico. La imagen tuvo un enorme poder y significado, más allá del sonido, en el origen del cine, desde que los hermanos Lumière proyectaron en 1895 el filme Salida de la fábrica Lumière en el Salón Indio del Gran Café de París. 

Si la fortaleza educativa del cine es incuestionable, esta radica más en el cine mudo al proporcionarnos un extraordinario y fabuloso recurso didáctico y pedagógico. Nos permite llevar a cabo las capacidades de expresión y comunicación, así como diferentes valores educativos que favorecen la creatividad, responsabilidad y autonomía de los alumnos, cuando al mismo tiempo -facilitándolo a estas generaciones- lo mantenemos vivo. Es una comedia dramática protagonizada, escrita, dirigida, producida, montada, casting incluido, por el inglés y mundial Charles Chaplin. En la película, el niño de siete años Jackie Coogan fue el primer actor -o el segundo, da igual-. Una estrella infantil. Un niño prodigio, el primero habido en Hollywood.

Chaplin: Suite de la música para la película The Kid* - Orquesta Sinfónica de Minería
https://youtu.be/qiiP0tOrIXQ?si=Iylmw702o8JGRLLO

El paradigma de papeles más frecuentes de este artista, con creces es el de vagabundo. Lo siguen, a medio camino, el de ebrio alborotador, ex presidiario y ya menos los de villano, juerguista, bandido e inmigrado. Viene a cuento, refiriéndonos al de El chico, porque no es muy difícil la posible explicación. En esta película de Charles Spencer Chaplin se ve nítidamente él mismo cuando deambulaba hambriento, sin familia, a través de las calles londinenses, los deseos y ensueños del sin techo; en cuanto al chico, también existe un paralelismo con unas vidas y almas destrozadas fuera de la pantalla y dentro de su propia familia. Hanna, su madre, bailarina y cantante, se escapa del hogar con el cómico Leo Dryden al África Austral. Vuelve a Londres sin Leo y con Sydney, medio hermano de Charles Chaplin. Casa con quien sería el padre de nuestro genio, se separan en 1891, y permaneciendo casados legalmente, él marchará a vivir con otra mujer. Muere cuando tenía 38 años, sin trabajo y alcoholizado. Hanna enloquece, es internada en un hospital psiquiátrico. Los dos hijos de ambos se quedan en un orfanato durante varias y complejas semanas. Sidney y Charles tenían dieciséis y doce años respectivamente.

CHARLES CHAPLIN Y CHARLOT

La parrilla de salida de su profesión de actor comenzó a sus cinco años cuando su madre, también actriz, sufre en una actuación en Hampshire (1894) un problema en la voz. Su hijo Charles sale al escenario y la reemplaza. Veinticinco años después, Charles ya había edificado a su figura, Charlot, el vagabundo tierno que le iba a hacer inmortal, trocándose en una notoriedad, y una personalidad en la producción cinematográfica: ochenta largometrajes, y diez entre cortometrajes y mediometrajes. El tema de la película es la pobreza.

Esta película seguramente no tendría el éxito que tiene si no le hubiese dado Charlot la debida emoción

Y en ella, el amor. Un vagabundo encuentra a un niño abandonado, y lo adopta. En algún momento puede caer en el melodrama, pero es superado por la responsabilidad del sin techo y la inteligencia del niño. También por los gags, que quitan demasiada seriedad a la película. El argumento estaría de más explicarlo. Un afectuoso callejero se encarga de un chiquillo sin hogar, futuro ni destino. Esta película seguramente no tendría el éxito que tiene si no le hubiese dado Charlot la debida emoción, ese cambio intenso del ánimo que evidentemente sintió y nos hizo sentir a los espectadores, lo que la convierte en su primera y espaciosa obra artística sin paliativos. Filántropo, le interesaba el dolor del hombre, de la humanidad. Cincuenta años después de su estreno, Chaplin suprimió un cuarto de hora entre las escenas que juzgaba demasiado enternecedoras en el nuevo estreno de 1972. 

Eso mejoró la película. No dejó de ser una buena decisión. Una buena decisión, y no fácil de llegar a ella porque el tema y el argumento eran potentes. Sin embargo, el director encamina la película por algo más sustentante en su construcción. El vagabundo decide, con la mayor responsabilidad, proteger al chico en su educación y aprendizaje, llevándolo a lindes más humanas, gozosas y radiantes. Todo ello bien pergeñado con la natural lid para la supervivencia, con vistas a poder seguir permaneciendo juntos. Todo un lance no exento de riesgos y un final aparentemente feliz. 
 

'El chico', el primer largometraje de Chaplin
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