jueves 20/1/22

Vital revitalizado

Este santanderino recriado en La Maruca nunca fue “Vitaluco”, sino el vital marino Vital. Incluso tierra adentro

A Jesús Ceballos, su gran amigo

El viejo lobo de mar ya exhibe el lustre propio de un hombre tan ilustre. Vital Alsar apellidaba apenas un colegio y acaban de sumar su nombre a un paseo en La Maruca, al Centro contiguo de Interpretación del Litoral, a un mascarón de proa en la Duna de Zaera y a un lugarcito al sol en el pabellón de grandes hombres. Este santanderino recriado en La Maruca nunca fue “Vitaluco”, sino el vital marino Vital. Incluso tierra adentro.

Vital Alsar salió un 25 de julio de 2010 de los 22 grados 28 minutos de latitud norte en Méjico, donde vivía, para llegar setenta días después a estos 43 grados 28 minutos del norte cántabro que le vio nacer. Viajó 4.600 millas marinas para virar apenas 21 grados en el lenguaje universal de las coordenadas. 

Aquel “Zamná” de su última travesía dejó entonces de ser suyo para inscribirse a nombre de los santanderinos, entusiasmados por el mensaje universalmente aceptado: “El niño, la mar, la paz”

La paz nunca ha sido un niño, ni siquiera una escultural paloma como la que inspira su flamante mascarón de proa de Puerto Chico. La paz es un estado de ánimo vital, como Vital, una exquisita manera de exprimir el zumo de la vida sin dañar la cáscara.

Este Vital ahora revitalizado era un apolíneo navegante barbado, que no barbudo. Vitalista a la manera en que le enseñó su hermano Lázaro, hermano de sangre de Marina (no podía tener otro nombre) y singular marinero con la misma novia en cada puerto, Denise. El viejo lobo de bar Manolo Alcántara nos dejó involuntariamente un Miércoles Santo de 2019. El viejo lobo de mar Vital Alsar nos abandonó sin quererlo un 15 de septiembre de 2020.

Ambas singladuras resultan inolvidables. Alcántara navegaba magistralmente por las 29 líneas mecanografiadas de su columna diaria. Alsar transitó los 7 mares en nombre de la paz. Esa en la que los dos descansan.   
 

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