lunes 24/1/22

UGTT, ¿uge qué?

Los tiempos han cambiado: las borrascas se llaman ahora Ernesto y las centrales sindicales reclaman el TuTeo injertando la consonante lingual T en su centenario nombre.

A Yolanda Mates, gran pedagoga

Las siglas, como las armas, las carga el diablo. Y como el diablo cuando se aburre mata moscas con el rabo, un diabólico asesor de imagen ha convencido a la centenaria UGT de que debe llamarse UGTT: Unión General de Trabajadores y Trabajadoras. Será a partir del próximo mayo. 

Cuando el tipógrafo Pablo Iglesias Posse fundó en 1888 el sindicato decano no podía imaginar que aquel prestigioso acrónimo acabaría ensanchando su tipo y duplicando alegremente la T. Su enésimo sucesor, Pepe Álvarez, un buen tipo, se ha rendido ante el inevitable guiño feministoide que imponen los nuevos tiempos. Las trabajadoras se encaraman a la T, titulares indiscutibles de un protagonismo incendiario cada 8 de marzo, incendiado puerilmente por la ministra Montero y bendecido ahora por el incienso nominalista del compañero Álvarez. Toda una pose del heredero de Iglesias Posse.

Cuando Pablo Iglesias Posse fundó en 1888 el sindicato decano no podía imaginar que aquel prestigioso acrónimo acabaría duplicando alegremente la T

Podríamos citar miles de grandes hombres pianistas, golfistas, futbolistas, analistas, ciclistas, nacionalistas, violinistas, artistas y estadistas que no perdieron un segundo de su precioso tiempo en reivindicar el absurdo concordato masculino de su oficio. Pero los tiempos han cambiado: las borrascas se llaman ahora Ernesto y las centrales sindicales reclaman el TuTeo injertando la consonante lingual T en su centenario nombre.

Los académicos de la Lengua ponen masivamente estos días sus velas a Santa Teresa de Jesús, patrona de los escritores y escritoras, para que no cunda el pseudoejemplo sindical. Imagínense al otro gran sindicato de clase, un mozalbete de 45 si se le compara con los 123 años del futuro UGTT, añadiendo una tercera O a sus duplicadas siglas (CC.OOO). Sería una central comunista irrenunciable y una organización impronunciable. Mejor no imaginarse una postiza segunda O añadida a la Unión Sindical Obrera (USOO) para alcanzar la impecable e implacable igualdad de género. E incluso fantasear con una estratégica segunda F de la Confederación Sindical Independiente de Funcionarios (CSIFF).

Pónganse en lo peor, queridos lectores. Y lectoras. Por las siglas de las siglas. Amén.

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