martes. 23.04.2024

Tinta de verano

La tozuda realidad demuestra que las vidas son los ríos de tinta que van a dar al mar de la confusión. Sobre todo, las vidas de los otros, de los famosos.

A Alfonso del Amo, porque sí

El tinto de verano es una resultona mezcla de vino y limonada. Quita la sed. La tinta de verano es una facilona excursión sintáctica, un divertimento periodístico. Quita las penas.

Jorge Manrique debió corregir sus Coplas. Porque la tozuda realidad demuestra que las vidas son los ríos de tinta que van a dar al mar de la confusión. Sobre todo, las vidas de los otros, de los famosos.

Tertulianas, tertulianos e incluso gente de bien cargan las tintas sobre José Luis Moreno, el ventrílocuo del tardofranquismo, la noche de la dictadura y el amanecer democrático. El portavoces de Monchito, Macario y Rockefeller ha pasado a ser un  portavoz mudo, incapaz de explicar la cara b de sus negocios.

Los ventrículos gobiernan el corazón y los ventrílocuos llegan a robarle con sus prodigiosos monólogos

Antes de pedir la vez para su camaleónica voz, Moreno se hizo neurocirujano, pianista y políglota (habla ocho idiomas). Le corresponde el indudable honor de haber explicado a los españoles la sutil diferencia entre los ventrículos y los ventrílocuos. Los ventrículos gobiernan el corazón y los ventrílocuos llegan a robarle con sus prodigiosos monólogos. 

En este segundo julio sin sanfermines, Moreno se está viendo negro para abonar los 3 millones de euros que le evitan la cárcel. Si le coge el toro, la cornada  atravesará la femoral de su prestigio. Sin olvidar que estamos ante un prestidigitador de la realidad, un mago de la polifonía y, tal vez, un ilusionista ya sin ilusiones.

Apuesten sus dólares Biden contra sus galletas Fontaneda a que Moreno no es de tinto de verano y seguramente le resbala la tinta de verano derramada sobre él. Ahora solo nos falta saber si todo lo que dice es tinta de calamar.

Tinta de verano
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