sábado 25/9/21

Seve: ¿inmortalizado o mortificado?

El resultado artístico de la estatua del gran Seve Ballesteros no parece excelente. Quiso el destino cruel que su protagonista, un artista del golf, no pudiese mirarse en el espejo valleinclanesco diseñado por otro artista, cuyo nombre no pasará a la historia.

La estatua del gran Seve Ballesteros se realizó con cargo al Plan de Excelencia Turística de Marina de Cudeyo. Pero su resultado artístico no parece excelente. Permaneció más de 8 años aguardando destino hasta encontrarlo en un parque llamado de la Barquería.

Quiso el destino cruel que su protagonista, un artista del golf, no pudiese mirarse en el espejo valleinclanesco diseñado por otro artista, cuyo nombre no pasará a la historia. Seve era un tipo alto y bien parecido, pero el rostro de la estatua guarda el mismo parecido con Ballesteros que un huevo y una castaña.

Seve era un tipo alto y bien parecido, pero el rostro de la estatua guarda el mismo parecido con Ballesteros que un huevo y una castaña

Es la única estatua que, sin ser funcionaria, ha sumado casi tres trienios en la casa consistorial. Una réplica del genial golfista que provoca mal genio y numerosas réplicas contra su fidelidad al modelo.

Si ya teníamos a Seve en un pedestal, la opinión pública se pregunta para qué hacerle una estatua. Las estatuas guardan silencio por definición. Resultan dignas hasta cuando se las oculta bajo una escalera. Son muy prudentes, callan siempre.

Pero callado está dicho que aquel joven carismático que levantó su puño triunfal en el Open Británico de 1984 se parece al de La Barquería tanto como Trump a Obama: nada. El objeto social de las estatuas, tan distinto del de las sociedades anónimas, es inmortalizar a su respectivo mortal.

El debate radica en si la de Seve le inmortaliza o le mortifica. Como los ocho años bajo la escalera del Ayuntamiento de Marina de Cudeyo no han debido despejar la duda, han sacado la estatua a campo abierto el 6 de agosto. Este parque encuentra por fin su por qué.

Dejó dicho y escrito el gran Eugenio D´Ors que en escultura lo que no es un Dios es un cachivache. Y en ese debate andamos. Seve como dios del golf y su estatua como perfecto cachivache. Pero antes de juzgar, mejor verla. Ahora que Ballesteros ya no puede.

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