lunes 20/9/21

Partido a partido

Tuvo que llegar el Cholo a nuestras vidas para seducirnos con sus ojos mínimos, su sonrisa máxima y su gesticulación limítrofe con la convulsión.

Arturo Pérez Reverte ha escrito 25 libros, Paulo Coelho otros 27 y su compatriota Jorge Luis Borges 15. Que levante la mano quien recuerde a bote pronto una sola frase de las novelas de cualquiera de los tres. Sin embargo, el argentino Diego Pablo Simeone González, que no ha escrito una sola línea en su vida ya ha pasado a la Historia por su expresión fetiche “partido a partido”.

Las únicas líneas que tira el Cholo son las del 4-3-3, 4-4-2 o 4-2-4. Líneas trazadas sin tiralíneas, renglones torcidos o enderezados

Partido a partido (sencilla triada: sustantivo, preposición y sustantivo) es cita recurrente de políticos, periodistas, farmacéuticos, misioneras, empleados de banca, ludópatas, publicistas, boxeadores, profesores de yoga, carniceros y, por supuesto, futbolistas. Es la santificación del presente. Tuvo que llegar el Cholo a nuestras vidas para seducirnos con sus ojos mínimos, su sonrisa máxima y su gesticulación limítrofe con la convulsión. Su pan bajo el brazo resultó ser la frase del siglo, tierna y llena de miga.

De los cuatro argentinos que decoran nuestro fútbol, solo uno ha logrado hablar mejor sin balón: Jorge Alberto Valdano. Leo Messi es un prodigioso monologuista. Maradona declinó el pasado noviembre de la vida sin una mala autocita que describiese su fútbol cósmico. Simeone es el padre genético, espiritual y literario del “partido a partido”.

Las únicas líneas que tira el Cholo son las del 4-3-3, 4-4-2 o 4-2-4. Líneas trazadas sin tiralíneas, renglones torcidos o enderezados, literatura muy digestiva para lectores voraces del As y el Marca. Una parroquia que vibra con su sacerdote de traje eternamente negro, corbata estrecha y maneras de contorsionista.

Mientras el presidente Sánchez planifica este país de naciones bautizándole España 2050, Simeone improvisa partido a partido. Tremenda paradoja.

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