jueves 6/5/21

Las esquelas y sus escalas

Las esquelas se atienen a la dolorosa sintaxis de “sobrinos, primos y demás familia” o al “su desconsolada esposa”, ya en vías de extinción. Son textos sin más pretextos que nos quieren poner en contexto familiar.

Los cántabros se dividen en dos: los que leen las esquelas y los que dicen que no las leen. La esquela es la última escala, tipográfica y solemne, antes del adiós. Y de este subgénero funerario nace todo un género literario, con sus escalas y su escalafón.

La esquela común nos ha revelado durante décadas un par de cosas. Que los Policarpos eran conocidos como Chilis, las Hortensias como Curris y los Sinforianos como Ucos. Y que los maquinistas navales, los ingenieros de caminos y las matronas de Valdecilla subtitulaban orgullosamente la versión original impresa de unas vidas recién concluídas.

Las esquelas se atienen a la dolorosa sintaxis de “sobrinos, primos y demás familia” o al “su desconsolada esposa”, ya en vías de extinción. Son textos sin más pretextos que nos quieren poner en contexto familiar. El pariente noble de las esquelas es el obituario, esa necrológica generalmente preñada de adjetivos hiperbólicos en busca del ditirambo.

Esta deliciosa esquela/obituario la escribió, días atrás, Javier Galparsoro a modo de cabo de año de su hermano Eduardo. Se hizo pasar por Edu y nos hizo creer que aquel lo escribía desde un cielo con servicio de correos incluido.

“Me fui para siempre desde Bilbao, el 16 de abril de 2020, de la mano de mis hermanos, mis médicos y mi cuidadora. ¡Cómo pasa la vida... y la muerte! Un año ya.

Por aquí todo genial. Qué contentos nuestros padres cuando me vieron, un poco antes de lo previsto. Yo, 'Al alba' con Aute; a la tarde con la 'Dama, dama' Cecilia; y a la noche 'Libre' con Nino Bravo. Estamos como os dejamos, pero sin muletas, ni pañales, ni medicinas. Tenemos un CUIDADOR maravilloso. Vosotros también cuidaos mucho ¡y vacunaos, porfa, que llega gente a mogollón! No tengáis prisa. Os sigo queriendo. Besos pa' todos. Edu”.

Genial, Edu. No dejes de escribirnos.

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