domingo. 14.04.2024

Estimar o no estimar a los otros

Siempre se ha indicado que la persona que cae o caemos en uno de los siete errores morales graves, tradicionalmente, denominados siete pecados capitales, no se estima de forma correcta a sí misma

Dicen que el mundo en cualquier categoría, valor, realidad está dividido en dos o más grupos, y, en este tema: ¿usted se estima de forma correcta a usted mismo y a los demás?

No estamos hablando de que usted regale su tiempo, regale su coche, regale su apartamento, no estamos dialogando sobre esa cuestión. Es más simple, usted pertenezca al estrato social y cultural e ideológico que tenga, usted se estima y se valora y se quiere a usted mismo de forma correcta o de forma incorrecta, y estima y valora a los demás de forma correcta o de forma incorrecta.

Pueden parecer corderos y bambis por fuera, pero son lobos y ogros por dentro. Pueden tener una conducta en el exterior de la sociedad, y otra, con su familia

Da lo mismo su situación ideológica, cultural, edad y todo lo demás. La cuestión es si usted, sea extrovertido o introvertido, sin dejar de defender sus intereses propios, legales y morales, pero usted estima a sí mismo de forma correcta, y estima a los demás de forma correcta. Porque puede usted estar predicando todos los días, y, así llevar décadas, sobre el bien común, el bien general, la solidaridad, la fratría, la fraternidad, la solidaridad, puede usted creer se que es un gran hombre o mujer, tenga mucha importancia o poca a nivel social, y, en el fondo no estimarse de forma correcta y adecuada, a sí mismo y a los demás.

Puede ser usted muy empático con y entre los demás, tener mucha buena fama, ser y aparentar ser muy divertido, de estimar a los demás, y, en el fondo, usted no estima tanto ni a los demás, ni a si mismo. Porque según un adagio antiguo para estimar de forma correcta a los demás, hay que estimarse de forma correcta a si mismo, para valorarse de forma correcta a sí mismo, hay que valorar de forma correcta a los otros...

Nos hemos encontrado en la vida con demasiadas personas, que por razones, que intuyes o sabes, que pueden ser de muchos modos y maneras, sean por heridas y traumas muy profundos, sean por experiencias personales muy negativas, sean por vivencias familiares muy traumáticas, sean por competitividad exacerbada en el mundo del mercado, sean por cuestiones afectivas o sentimentales, sean por complejos de inferioridad o de superioridad, sean por cuestiones históricas y sociales que les han caído encima, sin comerlo, ni beberlo, sean porque no se han controlado de forma correcta las pasiones y deseos y pulsiones, sea por carácter de personalidad psicopático, y, sea por otros mil modos y maneras: aparentan una cosa en la realidad social, y son otra muy diferente. Pueden parecer corderos y bambis por fuera, pero son lobos y ogros por dentro. Pueden tener una conducta en el exterior de la sociedad, y otra, con su familia. O, una diferente con unos y otra diferente con otros o algunos. Hay personas que tienen que tener adversarios, enemigos, porque sin ellos no pueden vivir, y, los buscan, porque los necesitan, para equilibrarse, para curarse heridas profundas, para no sentirse tan culpables por acciones del pasado, por...

Nos hemos encontrado en la vida, con personas, que al final, uno siente, que tiene una enorme inquina, rencor, maledicencia, maldad con la sociedad entera o con trozos de la sociedad. Pero como saben que esto no puede ser y no podría sobrevivir, y no podría alcanzar los objetivos que tienen en la vida, para vivir y sobrevivir ellos y ellas de forma digna. Ese dolor y herida que tienen con la sociedad, son capaces de no aplicarlos con todos y todas, sino con una clase social o un estrato social, y, ahí viene en ayuda pues distintas ideologías, o, puede esa inquina y rencor pagarlo con algunos individuos, cercanos o lejanos a ellos mismos, y, con el resto aparentar otra cosa. Aquello que se dice, que un mandatario, varios en el siglo veinte, Autoridades Máximas, no pagaron su inquina y rencor, con toda su sociedad, sino solo con algún sector social. Pongan ustedes nombre: ............. ............... ................ .............. si se atreven.

La cuestión es si de verdad, sin dejar de cumplir los propios deberes y los propios derechos, cada uno en su estado y en su oficio y profesión, y, cada uno en su estrato social, cultural, económico, ideológico, si de verdad "nos estimamos de forma correcta a nosotros mismos, si estimamos de forma correcta a los demás...". Esta es la cuestión, si nosotros en el fondo, de verdad, nos autoestimamos y autovaloramos y autoqueremos de forma correcta, y, lo mismo, siempre con la racionalidad y la prudencia necesaria, estimamos a los demás de forma correcta.

Siempre se ha indicado, que la persona, que cae o caemos en uno de los siete errores morales graves, tradicionalmente, denominados siete pecados capitales: envidia, gula, pereza-acidia, vanidad, soberbia, ira-cólera, lujuria... la persona que cae o caiga en uno de esos errores morales graves, que son cabeza de otros muchos, no se estima de forma correcta a sí misma, y, no estima de forma correcta a los demás o a parte de los demás. Siempre se ha dicho, porque estos comportamientos, híbridos entre la psicología y el carácter y la moralidad, no solo tienen consecuencias negativas, sobre uno mismo, sino sobre los otros, en mayor o menor grado de consecuencias negativas, debido a multitud de factores, entre otros, según el poder de cada persona...

En España se cometieron 2.325.358 infracciones penales en el año 2022, según los datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, según nos plasma el mar de Internet.

Estimar o no estimar a los otros
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