sábado 4/12/21

El PSOE prepara el terreno

El verdadero motivo de la mascarada en forma de ronda de contactos que ha puesto en marcha el PSOE no es poner de acuerdo a nadie, sino intentar sembrar cizaña en el seno de UP y sobre todo justificar su siguiente paso, que seguramente será presentarse como la única fuerza que lo ha intentado todo para lograr un acuerdo.

¿Habrá nueva sesión de investidura –esta vez, consumada– o habrá nueva repetición electoral? Es la pregunta más recurrente, pero será difícil responderla antes del 25 de septiembre –fecha de las autonómicas de la Comunidad Autónoma Vasca y de Galicia–, primero porque los partidos se cuidarán mucho de hacer movimientos que podrían perjudicarlos de cara a ese 25S y segundo porque la respuesta a esa pregunta podría depender precisamente del resultado y de la gestión del resultado de esas dos citas electorales.

El caso es que tras la investidura fallida de Mariano Rajoy, el PSOE –que lleva casi nueve meses con la llave del candado en la mano pero sin decidirse a abrirlo eligiendo entre gobernar con Unidos Podemos o dejar gobernar al PP– ha puesto en marcha una extravagante ronda de contactos “con todas las fuerzas políticas”, que en España significa “con todas las fuerzas políticas menos con EH Bildu”. Esta vez, Pedro Sánchez ha decidido no someterse a una sesión de investidura sin haberse asegurado antes los apoyos necesarios para ser investido, pero ¿para qué ha puesto en marcha esa ronda de contactos? Teóricamente, para evitar una nueva repetición electoral poniendo de acuerdo a UP y a Ciudadanos, pero el PSOE sabe que un acuerdo de PSOE, UP y C’s es imposible, porque ni PSOE, UP y C’s van a gobernar juntos ni PSOE y UP van a gobernar juntos con la abstención de C’s, primero porque el PSOE no contempla pactar en solitario con UP y segundo porque aunque lo hiciera, C’s no se abstendría para que gobernara UP, ni aunque fuera a hacerlo junto al PSOE.

El PSOE sabe que un acuerdo de PSOE, UP y C’s es imposible, porque ni PSOE, UP y C’s van a gobernar juntos ni PSOE y UP van a gobernar juntos con la abstención de C’s

Por eso, el verdadero motivo de la mascarada en forma de ronda de contactos que ha puesto en marcha el PSOE no es poner de acuerdo a nadie, sino intentar sembrar cizaña en el seno de UP –la Izquierda Abierta de Gaspar Llamazares y Luis García Montero ha apoyado el manifiesto ‘Por un Gobierno de progreso, por un acuerdo de PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos’, Cayo Lara también se ha mostrado favorable a un acuerdo de PSOE, UP y C’s e incluso Alberto Garzón parece más dispuesto que Pablo Iglesias a explorar esa vía– y sobre todo justificar su siguiente paso, que seguramente será presentarse como la única fuerza que lo ha intentado todo para lograr un acuerdo, por lo que dirá que no le ha quedado más remedio que… a) presentarse a una nueva repetición electoral en la que confía en arrebatar a UP –al que acusará precisamente de no haber hecho posible un acuerdo– parte de su voto del 26J o b) apoyar –por pasiva, mediante la abstención de todos o parte de sus diputados– una nueva investidura de Rajoy con alguna justificación del tipo de “el PSOE lo ha intentado todo para articular una alternativa al PP pero otros la han imposibilitado y como España no puede permitirse otra repetición electoral ni seguir sin gobierno, el partido socialista, que siempre ha sido un partido muy responsable, se sacrificará por el bien de los españoles y permitirá investir al candidato del partido que al fin y al cabo ha ganado las generales del 20D y del 26J, aunque el PSOE estará en la oposición y blablablá”. Es decir ‘grosse koalition’, pero a la española.

Que el PSOE opte por a) o por b) seguramente dependerá de los resultados del 25S y de cómo se resuelvan las tensiones, ahora más o menos soterradas, entre la Ejecutiva de Sánchez y los barones –y la ‘baronesa’– del partido, que están empezando a impacientarse.

Quien también está empezando a impacientarse es la patronal. El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha llegado a proponer sin vergüenza alguna que las votaciones de las sesiones de investidura sean secretas. ¿Alguien tiene alguna duda de que si la votación de la última sesión de investidura hubiera sido secreta, Rajoy ya sería presidente del Gobierno y no sólo en funciones?

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