domingo 16/5/21

Las desinformadas críticas al proyecto Anillo Verde de la Bahía de Santander

El Anillo Verde de la Bahía de Santander es una infraestructura ‘verde y azul’ porque está compuesta por una red de espacios naturales que albergan ecosistemas representativos de la bahía de Santander, con zonas verdes y ecosistemas acuáticos.

Lamentamos profundamente que el proyecto LIFE+ Naturaleza y Biodiversidad Anillo Verde de la Bahía de Santander: conectando la naturaleza y la ciudad (LIFE 14 NAT/ES/000699) -del que Fundación Naturaleza y Hombre ha sido beneficiario coordinador-, le parezca “una farsa” al Sr. Cabezas, porque todas sus acciones, objetivos y logros están perfectamente definidos, monitorizados y justificados, disponibles para su consulta por cualquier persona interesada en el Informe Layman. En él se recogen todos los logros de este proyecto, que incluyen la restauración de 147 hectáreas de hábitats degradados (el equivalente a 210 campos de fútbol), la eliminación de 150 hectáreas de flora invasor o la participación de 7400 personas en actividades de educación ambiental, entre otros.

Todo el trabajo está documentado en los pertinentes Informes de Progreso y validado por las entidades antes mencionadas

El Anillo Verde de la Bahía de Santander es un conjunto de acciones posibles no solo gracias a la financiación de la Unión Europea a través de sus fondos LIFE, sino también a la aportación de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, y la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que también cuenta con el apoyo de los distintos propietarios de los espacios, como Ayuntamientos, Juntas Vecinales y otras entidades, con los que se han firmado acuerdos para poder gestionar las reservas que hoy forman el Anillo Verde. Sin olvidar, la colaboración desinteresada de ciudadanos voluntarios que colaboran con nuestros esfuerzos de conservación y comparten nuestros fines de preservar el patrimonio natural y los hábitats, en armonía con la inevitable y necesaria presencia y actividad humanas. Suponemos que es a todas estas entidades, organismos públicos, privados y conciudadanos a quienes se refiere el Sr. Cabezas al decir que “alguien debe estar muy confundido” y a quienes también pone en cuestión -no solo a la Fundación Hombre y Naturaleza- cuando se refiere al proyecto en estos términos y cuestiona gran parte de sus características y acciones concretas.

Andrés Cabezas califica las actuaciones de la Fundación Naturaleza y Hombre en el Anillo Verde de la Bahía de Santander de imprecisas y faltas de rigor. Dichas actuaciones están perfectamente definidas en los diferentes planes elaborados para el proyecto y para cada una de las reservas. Además, todo el trabajo está documentado en los pertinentes Informes de Progreso y validado por las entidades antes mencionadas.

También cree el Sr. Cabezas que “no hay continuidad entre los espacios gestionados que justifique la denominación Anillo Verde”. La falta de continuidad a la que alude se refiere sin duda a la presencia de infraestructuras, dado que hablamos de espacios con presencia humana, ciudades y pueblos, no de una selva amazónica. El Anillo Verde de la Bahía de Santander es una infraestructura ‘verde y azul’ porque está compuesta por una red de espacios naturales que albergan ecosistemas representativos de la bahía de Santander, con zonas verdes (árboles, praderas, parques, campos, bosques, etc.) y ecosistemas acuáticos (ríos, canales, estanques, marismas, humedales, plantas de tratamiento…). Esta terminología procede del campo de la planificación urbanística y es de común uso en los proyectos medioambientales. El objetivo de esta red no es solo la de conservar dichos ecosistemas, sino también la de acercar la naturaleza a la población y facilitarles el disfrute de sus beneficios. Este “supuesto anillo” se compone, efectivamente, de diez reservas, aunque se trata de un espacio dinámico, abierto a nuevas incorporaciones.

El objetivo de esta red no es solo la de conservar dichos ecosistemas, sino también la de acercar la naturaleza a la población

Ciertamente, dentro del Anillo Verde El Monterín es una reserva difícil de encontrar y forma parte del mismo porque es un espacio que alberga 2,83 hectáreas de un ‘Hábitat de interés comunitario 9340 Bosques de Quercus ilex y Quercus rotundifolia’, que han sido gestionados para su conservación y mejora. Los censos que se realizan mensualmente, nos permiten hacer un seguimiento de la avifauna. Los datos recogidos aportan valiosa información que se analiza, junto con el resto de las reservas, y se plasma en los mencionados informes anuales.

Afirma el Sr. Cabezas que en Peñas Negras, “para sembrar arbolitos se talan encinas, acebos y un rico sotobosque”. En Peñas Negras se han llevado a cabo tratamientos silvícolas para la conservación y mejora del encinar relicto allí presente, pero jamás se han talado encinas, ni acebos. El sotobosque se ha gestionado para evitar que se convirtiera en matorral y para favorecer el crecimiento de las encinas y especies acompañantes. Además de no estar en nuestra mano poner o quitar explotaciones mineras, la cantera cercana no supone ningún peligro para los visitantes de la reserva: la ruta está perfectamente balizada y cuenta con números carteles interpretativos. De hecho, se trata de una de las reservas más valoradas y visitadas del Anillo Verde. Un anillo que tampoco permite tráfico rodado en ninguna de las reservas y que no crea infraestructuras para los coches.

Con respecto al Pozón de la Yesera, asegura Andrés Cabezas que “no prosperan los árboles, igual que en las otras reservas. Hay vallas de madera caídas, peligrosas barras de acero y una factoría en ruinas, tejados de uralita…” Una vez más, la desinformación y falta de veracidad de dichas afirmaciones es abrumadora: los árboles de esta zona prosperan al ritmo esperado -el habitual en cada especie-, aunque quizá no al ritmo esperado personalmente por el Sr. Cabezas. Respecto a las vallas de madera, es cierto que lamentablemente esta reserva ha sufrido acciones vandálicas. Algo que, lógicamente, no puede achacarse en modo alguno a esta fundación, que además en reiteradas ocasiones ha debido hacerse cargo de reparar y cambiar el vallado, porque revisamos todas las reservas con frecuencia y arreglamos todos los desperfectos que se van produciendo.

Al hablar de las Marismas de Alday, opina que las restauraciones de los flujos mareales serían suficientes para que desaparecieran las especies invasoras -de las que es gran defensor- y se recuperase por sí mismo este ecosistema. La restauración total de los flujos mareales es lamentablemente imposible debido a la presión urbanística y a la presencia de infraestructuras que impiden una mejor conexión de la marisma con el mar. Sin embargo, gracias a los trabajos de la Fundación en este sentido se han logrado eliminar casi 10 hectáreas de chilca (Baccharis halimifolia) por inundación. Las especies invasoras son uno de los puntos clave en la lucha contra la pérdida de biodiversidad y cualquier avance en este sentido es celebrado tanto por los especialistas y entidades de conservación como por las administraciones y los ciudadanos al tanto de esta problemática. Una útil herramienta disponible para todos los ciudadanos es la aplicación móvil que permite identificar y notificar la presencia de especies invasoras de flora y fauna para contribuir a la mejora de nuestros hábitats.

Las acciones de la Ría de Solía, también objeto de crítica por parte del Sr. Cabezas, han sido llevadas a cabo con todos los permisos necesarios y con el apoyo de las autoridades competentes. Ningún resto de arqueología industrial ha sido afectado. Las once hectáreas que dice que se han talado “sin que haya permiso expreso” son en realidad 9,9 hectáreas de Robinia pseudoacacia, otra especie exótica invasora incluida como especie objetivo en el plan de control y gestión de las especies exóticas invasoras de Cantabria, catalogada como una de las 20 más dañinas de España y entre las 100 más dañinas del mundo. Para la eliminación de la Robinia pseudoacacia se han seguido los protocolos diseñados para ello por especialistas, que efectivamente recomiendan el uso de herbicidas, aunque actualmente la fundación está usando productos ecológicos sin impacto.

Lamentamos profundamente el descontento del Sr. Cabezas, motivado quizá por una falta de información completa sobre la realidad del proyecto, de las acciones acometidas y de los resultados obtenidos: le invitamos, junto a cualquier ciudadano interesado, a que consulte la página web donde se da cuenta de todo ello y a que nos acompañe siempre que quiera en las actividades abiertas de divulgación y educación ambiental sobre el proyecto que desarrollamos.

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