jueves 16/9/21

Un torrelaveguense en la corte del rey Revilla

En todo momento se mostró “tranquilo, sereno, equilibrado y confiado”, arropado por su familia y se dispuso a afrontar una larga travesía del desierto donde los oasis fueron sus amigos y el agua su conciencia.

Marcano vuelve a un gobierno del que nunca debió salir. Y lo hace limpio de cualquier sospecha sobre sus comportamientos públicos y políticos.

Renunció a ser consejero en junio de 2015 y posibilitó que Revilla liderara un ejecutivo que repetiría su coalición con los socialistas tras las elecciones de 2019.

Dos palabras iban a incorporarse a su vocabulario diario: fuerza y honor

En su momento, y como sabe latín, volvió a las aulas de su querido Marqués de Santillana para enseñarlo a sus alumnos y compartir con ellos interesantes proyectos pedagógicos. Cuando se apartó de la docencia, dejó unos encerados con tizas y borradores y cuando volvió manejó tablets y pantallas.

A partir de ahí dos palabras iban a incorporarse a su vocabulario diario: fuerza y honor. Fuerza para superar el mayor acoso político, jurídico y mediático conocido en nuestra región. Y tiempo para limpiar su honor – algo fundamental para él-. No olvidemos que viene de una ciudad donde la compra de una vaca se sella con un apretón de manos que al momento se convierte en un pacto de caballeros.

En todo momento se mostró “tranquilo, sereno, equilibrado y confiado”, arropado por su familia –benditos Pilar, Javier, Leticia y Alba- y se dispuso a afrontar una larga travesía del desierto donde los oasis fueron sus amigos y el agua su conciencia.

Vuelve a la primera línea de la política para hacerse cargo de una Consejería lejos de ser “una perita en dulce”. Responsabilizarse de la industria y el comercio en los tiempos actuales se parece más a una cama de faquir que a un retiro dorado.

Vuelve Marcano el político, porque el Javier de a pie nunca se fue de las calles. El hijo de Tino y Julia, el que juega a los bolos donde se tercie y al subastao en el Chema.

Un torrelaveguense en la corte del rey Revilla
Comentarios