martes 28/9/21

Camino de la distopía

Las decisiones políticas duran lo que un caramelo a la puerta de un colegio o un repunte. Nadie está en posesión de la verdad y  Díaz Ayuso pasó de ser una irresponsable a una gurú de la sanidad colectiva. Y los países avanzados no lo son tanto y el orden mundial es solo una entelequia.

Vivimos un presente a caballo entre la nostalgia y la distopía. Por una vez parece que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Nos las prometíamos felices en el seno de una sociedad avanzada que nos garantizaba bienestar y un futuro ¿mejor? La realidad difiere bastante de lo que imaginábamos camino de una utopía en la que incluso los científicos hablaban de inmortalidad.

Nuestro comportamiento individual y colectivo es, por ahora, el único escudo real que tenemos frente a la pandemia

Ahora toca hablar de vacunas, de fiabilidad y plazos, y mientras tanto ser conscientes que, al igual que los niños de la expedición Balmis que llevaron la vacuna de la viruela a América, nosotros somos los portadores de la vacuna anti Covid-19. Nuestro comportamiento individual y colectivo es, por ahora, el único escudo real que tenemos frente a la pandemia.

Para un problema colectivo necesitamos soluciones colectivas. Las actitudes deben ser individuales, pero las soluciones serán colectivas.

En el camino hacia ese futuro, teñido de ambientes tipo Mad Max y Blade Runner, deberemos crear colectivos de personas que ayuden a personas, que se preocupen por su bienestar, que colaboren en cubrir las necesidades más primarias. Instituciones que defiendan los derechos laborales de los trabajadores y que garanticen el cumplimiento de las leyes y normas actuales. Pero qué estoy diciendo, si estas figuras ya existen… las habíamos llamado asociaciones de vecinos y sindicatos.

Y mientras tanto la palabra es “incertidumbre”. No sabemos hacia dónde vamos, desconocemos cómo acabará esto, las decisiones políticas duran lo que un caramelo a la puerta de un colegio o un repunte. Nadie está en posesión de la verdad y  Díaz Ayuso pasó de ser una irresponsable a una gurú de la sanidad colectiva. Y los países avanzados no lo son tanto y el orden mundial es solo una entelequia.

Lo dice la famosa Ley de Murphy: “Todo es susceptible de empeorar”.

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