martes 30/11/21

Todos los días se estrella un autobús

El Covid, las reacciones y las soluciones, conforman el paradigma de una organización política, territorial y social que ha fracasado en Expaña (la equis va a propósito) desde el momento en que se trate de tirar del tuétano de la nación en beneficio  de la gente.

Es como si todos los días se estrellara un autobús, con decenas de muertes; en ocasiones por encima del centenar, y nos hubiésemos acostumbrado a ello. El Covid siembra de víctimas la actualidad diaria: llueve muerte cada día en los telediarios y lo hace con una infinita paciencia. Frente a ello, la gente transita como puede por las aceras y los políticos como quieren, no como deben. La receta es diferente depende de quién hable y a qué intereses responda. También es variopinta si se trata de una comunidad u otra. Ni los jueces se ponen de acuerdo: lo que sirve aquí, allí no. 

La Administración se sitúa por encima del Estado, el individualismo por delante de la colectividad

El Covid, las reacciones y las soluciones, conforman el paradigma de una organización política, territorial y social que ha fracasado en Expaña (la equis va a propósito) desde el momento en que se trate de tirar del tuétano de la nación en beneficio  de la gente. Es entonces cuando la Administración se sitúa por encima del Estado, el individualismo por delante de la colectividad, el postre negro, antes que el cocido sustancial.  Tienes hambre, piedras aliñadas; pasas sed, pozo negro (el cristalino está en otro estadio aunque parezca cerca). La gestión llevada al absurdo: indecencia en platos de coral. Eso sí, con mucha paciencia.

El día que estos politicuchos de tres al cuarto (la totalidad; difícil distinguir) se enteren de que todos los días se estrella un autobús, quizá propongan cambiar alguna rueda (cuando todos sabían que estaban desgastadas), mejorar las carreteras (cuando la mayoría conocía la existencia de baches como simas) o comprar uno nuevo (después de vendimiar, cestos). 

Expaña transita por el infierno del Covid como lo hace por cualquier otro escenario que dependa de los del cuello duro. La justicia, puesta en solfa porque la ley va por barrios o no puede dar satisfacción desde los requiebros de una parte de sus artículos en vigor, y que, cuando no discrimina o penaliza al que cumple, premia a quien se haya leído al pie de la letra el enésimo volumen de ‘Hijoputismo XXI’. Sus Satánicas Majestades no hacen música, tienen escaño y pervierten la Constitución. Que me perdone Charlie Watts.

Comentarios