domingo. 14.04.2024

A ti que has ganado las elecciones

Sabemos que en Cantabria se han prometido obras que están en una galaxia cercana, en una realidad virtual adversa, en el limbo de los injustos, en un parque jurásico del que es imposible rescatarlas

Estás de enhorabuena, candidato ganador. No sé si por descarte, porque has vendido bien la burra o porque vas a pactar con la cuadra de al lado, el caso es que quienes te van a pagar el sueldo los próximos cuatro años, los ciudadanos, te han contratado para que hagas lo que dijiste que harías. No sirven amnesias, traiciones o mentiras: todas esas promesas, por muy inasumibles que parecieran, son de obligado cumplimiento. Y, si no, haber cerrado la bocaza, que en el supuesto de los políticos en campaña, es como la del buzón del correo.

Ahora que eres el puto amo del salón de sorteos, espero que hayas comprado el décimo

En el caso de España, la promesa cotiza menos que un euro de papel. Hemos visto cómo Sánchez se aseó el excusado con la mayoría de las que hizo, mientras Rufián y Otegi tiraban de la cadena. En el caso de Cantabria es mucho más sencillo, todo es un truco de magia abyecta: nada por aquí, nada por allá y los electores, siempre chuleados, a silbar a la cotera más cercana. Las autovías y los trenes rivalizan, no saben qué camino tomar, si a la Luna o a Venus en el barco de Mecano. Pero por aquí, lustros después, no vemos nada. Bueno, no es del todo cierto: hay un burro paciendo donde debería estar la primera piedra de cada proyecto.

Así que, querido candidato ganador: estamos vacunados. Muy vacunados. Requetevacunados contra farsantes de primera línea. Sabemos que en Cantabria se han prometido obras que están en una galaxia cercana, en una realidad virtual adversa, en el limbo de los injustos, en un parque jurásico del que es imposible rescatarlas, porque un grupejo de traidores, algunos del mismo terruño, están a otras cosas una vez tocado pelo. Supongo que, ahora que te sabes poderoso, habrás tirado el programa electoral a una boñiguera. Tú que tanto comprometiste, tú que poco más o menos dijiste que contigo nos tocaría la lotería. Pues bien, ahora que eres el puto amo del salón de sorteos, espero que hayas comprado el décimo.

A ti que has ganado las elecciones
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