miércoles. 17.04.2024

Sánchez queridísimo

Poseso, dueño absoluto de los atributos de la progresía, teórico de los avances más cruciales de la sociedad; teórico, sí, pero con libros que le escriben otros

Sánchez henchido y queridísimo de quienes le refrescan la piel con aleteos de paipay, poseído de sí mismo; poseso, dueño absoluto de los atributos de la progresía, teórico de los avances más cruciales de la sociedad; teórico, sí, pero con libros que le escriben otros (expón tú la teoría que a mí me da la risa), señalador de indecencias a domicilio, nunca en casa, acusador de fachas a diestro y diestra, faltón a los alemanes en Europa, tensor de las relaciones con Israel, perorata intrépida en pleno Jerusalén; adalid de los pobres para lo cual hay que revisar el bolsillo de todo aquel que tenga algo, activista del reencuentro con Cataluña, y para ello la sedición y la malversación quedan vacías mientras toman impulso los indultos y la amnistía a la carta, impugnador de sí mismo, de todo su compromiso político anterior, no mentiroso porque el amo patrio no miente solo cambia de opinión, acusica de líderes políticos que no coinciden o coincidan con su filosofía única progresista (hay otra, la de Page, pero lo han convertido en facha), acusica contra Milei para que Argentina siguiera en la paguita y la hiperinflación, inductor del continuismo al que los argentinos no hicieron ni puñetero caso; vaciador del papel digno de la Fiscalía del Estado (“de quién depende la Fiscalía, pues eso”), defensor del dedo índice erecto contra los jueces que no le bailan los autos ni las leyes (a los que ya en la pasada legislatura su gobierno arrastró como fachas con toga para ensuciarlos), gallo en el corral presidencial, gallina en la Diagonal, león que ruge en Moncloa, boa a popa y a proa, sardinilla del Bidasoa y angulilla del Nervión; especialista en la propaganda de bufanda, en sedimentar el excremento de ayer con la boñiga de hoy, que, a su vez, será sepultada con la cagada de mañana; deficiente en letras y sospechoso en matemáticas, pero un zorro, un espadachín certero al corazón en la operación de dividir, enfrentar, disociar; el mundo sin él será facha, reaccionario, volverán los viejos caudillos para echar al progreso el pestillo; Sánchez –su Ejecutiva y comités, que hasta hace cuatro días pensaban lo contrario– y ZP –la tierra es del viento– son el progreso y el futuro. Solo falta saber quién es la copia de quién.

 
 

Sánchez queridísimo
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