miércoles. 17.04.2024

Rubiales por pelotas

Hace falta ser patán, hooligan y maleducado, pero nada de eso habría sucedido si quienes tienen poder para ello hubiesen tomado medidas cuando el personaje comenzó a dar síntomas de su personalidad. Personajidad, en realidad

Si Rubiales mete la pata una vez, la culpa es de Rubiales. Si la mete dos, y a partir de ahí se gusta de una espiral de zafiedades y estupideces, la culpa es de otros. Hay quien piensa que Rubiales no podría ser ni presidente de su portal, mucho menos de la Federación Española de Fútbol, pero ahí está, con esa pinta de portero de discoteca poligonera, arrastrando por el suelo su imagen, que es lo de menos, y la del estamento al que representa cada vez peor y de manera más burda. Y esto es lo preocupante.

No me sorprendió que le estampara un beso en la boca a una de las jugadoras tras ganar el Mundial. Ni que lo defienda como amistad natural

Dicen que Rubiales se hizo un cardado escrotal en mitad del palco (tómese como metáfora), donde también se encontraban la reina Letizia y la infanta Sofía (bochorno). Hace falta ser patán, hooligan y maleducado, pero nada de eso habría sucedido si quienes tienen poder para ello hubiesen tomado medidas cuando el personaje comenzó a dar síntomas de su personalidad. Personajidad, en realidad.

Rubiales es chulo porque él lo vale (lo cree a pies juntillas, como todos los ineptos). Porque se lo permiten. Porque algún idiota y muchos tiralevitas y abrazafarolas se lo habrán convalidado. Y lo peor, habrán engrandecido esas payasadas (con permiso, respeto y reverencia a los profesionales del Price). Por ello no me sorprendió que le estampara un beso en la boca a una de las jugadoras tras ganar el Mundial. Ni que lo defienda como amistad natural. Me choca más que se lo compren determinados periodistas de estudio y alcachofa. La jugadora, in situ, manifestó su disgusto, por mucho que después un comunicado federativo haya tratado de edulcorar la primera reacción de Jenni Hermoso, que para mí es la que vale.

También antes, pero sobre todo desde que “Rubi” empezó a repartir peras con “Geri” para organizar la Supercopa de España muy lejos de España (contrasentido cínico), la credibilidad y praxis del presidente de la RFEF están entre el cero y la nada. A partir de ahí, puede suceder cualquier cosa: solo falta que miccione en las esquinas de los palcos para marcar territorio. Rubiales por pelotas.

Rubiales por pelotas
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