jueves. 13.06.2024

Ramona

A Ramona le han subido la pensión de viudedad unos sesenta euros. Pero se le van por el desagüe de la inflación sin saber qué es eso. Compra lo mismo por el doble.

Ramona paga en la caja y mira acto seguido debajo del carrito de la compra. Cree que algún producto se le ha caído o bien que su cartera tiene un agujero. Casualmente guarda una cuenta de un año atrás, cuando la cesta le costó un cuarenta por ciento menos. A Ramona nunca le gustó el pelo plateado, pero ahora hace casi apología de las canas: no hay dinero para el tinte. En medio de tanto negativismo, un dato halagüeño: mañana, si quiere, podrá llamarse Leonardo.

Ramona hace virguerías con la sartén, pero el aceite se ha puesto por encima de los seis euros, el doble de lo que pagaba no hace tanto

Ramona pasa de los ochenta y tiene cada día los nietos a comer. También muchas noches. Su hijo y su nuera trabajan como mileuristas y la hipoteca les ha subido una barbaridad, unos trescientos euros al mes. Ramona hace virguerías con la sartén, pero el aceite se ha puesto por encima de los seis euros, el doble de lo que pagaba no hace tanto. Aún así, en medio de tanta ruina, encuentra un soplo de vida: alguien, cincuenta años más joven y con nómina a cargo del peculio general, le va a enseñar lo que es la sexualidad en la tercera edad. Coño, ¡qué suerte!

Ramona tiene amigas. Tiempo atrás, cuando la cartera permitía tomarse un café vespertino, jugaban una brisca por la tarde. Ayer una de ellas le lloraba sus penas en un banco del parque (sentarse todavía es gratis, pero al tiempo). Se lo descerrajó a las claras: el violador de su hija ha visto reducida su condena por una ley que no entiende y que nadie le explica con un mínimo de coherencia. Esta noche Ramona no ha cenado del disgusto, y sus nietos, en solidaridad, tampoco. No le ha contado nada a su nuera cuando ha venido a recogerlos: la vida es ya bastante triste.

A Ramona le han subido la pensión de viudedad unos sesenta euros (qué contento se pondría Pedro si levantara la cabeza; él que se fue nada más jubilarse). Pero se le van por el desagüe de la inflación sin saber qué es eso. Compra lo mismo por el doble. A cambio, su gobierno le da dogma, libertad sexual y propaganda, que son gratis.

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