jueves. 18.04.2024

No te quieres enterar que te miento de verdad

Es como si le hubieran firmado un poder a Sánchez para que gestione con una mano a su antojo -o al de otros- mientras con la otra les pega el tocomocho sin importarles

A la vista del resultado electoral del pasado verano, al votante socialista le gusta que le mientan. O puede que acepte la mentira como mal menor, en defensa propia para que no gobierne la ‘derecha abascalizada’. Que manden los míos, el cómo es secundario. Hay quien lo define como votar tapándose la nariz y otros lo ejemplifican con la metáfora del sapo en el desayuno. Sólo unos pocos de antiguo pedigrí, a quienes la nueva dirección ha mandado al Cuaternario de un puntapié en el trasero, han sido capaces de ver el peligro en las acciones de Sánchez, al que, sin embargo, votan llorando. Pero le votan.

Hay colegas y directores que son muy fans de Las Grecas del siglo XXI: te estoy mintiendo locamente, pero no sé cómo te lo voy a decir

El presidente socialista, vestido de Mazinger social y revestido de un barniz turboprogresista, se alía cada vez más, y con más afición, con las minorías rupturistas para combatir al grupo mayoritario de la Cámara Baja: ahora tan bajita, minúscula en el interés general. Todo contra su propia palabra (“si quiere se lo repito cinco veces”, le desparramó en la jeta al periodista). Sus votantes, los de la nariz y el sapo, no se quieren enterar que les miente de verdad. O, si lo saben –como es obvio– les parece fetén o simplemente miran para otro lado. Es como si le hubieran firmado un poder a Sánchez para que gestione con una mano a su antojo -o al de otros- mientras con la otra les pega el tocomocho sin importarles, porque en realidad creen que están timando a la derecha fascista, reaccionaria y regresiva. Un gran placer.

El caso es que estarían igual de contentos si Sánchez hiciese lo contrario.

Es decir, lo que prometió. En esa dicotomía perversa se manejan los votantes que no han desertado –más de medio millón lo han hecho, según alguna encuesta– y los medios de comunicación y periodistas que verían igual de bien  lo uno y lo otro, aunque ambas posiciones sean antagónicas. Hay colegas y directores que son muy fans de Las Grecas del siglo XXI: te estoy mintiendo locamente, pero no sé cómo te lo voy a decir. Pues siempre encuentra Sánchez la manera.

No te quieres enterar que te miento de verdad
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