viernes. 31.05.2024

PNV: gol en propia

Hay tres incógnitas: si los sondeos aciertan o no, qué papel jugarían los peneuvistas si se atragantan con sus propias nueces y con qué camiseta jugaría Pedro Sánchez el encuentro de consolación

Desde que Otegi sabe que Bildu puede tirar el córner y rematarlo le hace cada vez menos falta el PNV. En realidad, le sobra. De ahí las últimas encuestas que ya ponen por delante a la izquierda abertzale (quizá en votos y escaños) en las elecciones al Parlamento vasco del próximo domingo, lo que abriría un partido nuevo. Hay tres incógnitas: si los sondeos aciertan o no, qué papel jugarían los peneuvistas si se atragantan con sus propias nueces y con qué camiseta jugaría Pedro Sánchez el encuentro de consolación. Ha negado tanto para luego admitir (tiene un máster en Cataluña) que lo mismo se sitúa de delantero centro para meter goles por la escuadra a pase de Arnaldo.

Lo de las nueces es harina de otro costal. Tanto coger el fruto seco y enredarse en él ha dejado yerma la txapela, con una especie de caspa en la txertena, el rabito superior que lucen las boinas nacionalistas, que ya no sirve de guía ni de faro para amoldar la filosofía de Arana en pleno siglo XXI. Un anacronismo que ha funcionado bien pero que vislumbra su fecha de caducidad como el no menos chirriante ‘Dios y leyes viejas’. Sin Arzalluz (“prefiero un negro, negro, que hable euskera a un blanco que no lo hable”), el tractor de Aitor recolecta cada vez más cardos con los que podría pincharse Ortúzar si Pradales no acierta a distinguirlos, estando donde y como está Urkullu, que imploró al patrón posición más influencia y lo pusieron en fuera de juego. Así está el peneuvismo, en modo trabalenguas a cuenta de la sombra alargada de Otegi.

Al PNV lo puede salvar Sánchez, que de cambiarse de camiseta sabe un rato, siempre que Ortúzar se deje meter algún gol en propia puerta para aplacar a Bildu. Un partido táctico que se precie se resuelve muy a menudo en los pequeños detalles. Por ejemplo: las encuestas le dan a Feijóo el papel de recogepelotas, pero ¿qué pasaría en el supuesto de que el PP suba hasta acercarse en alguna medida al PSOE? Podría pagarse una entrada en tribuna por ver la cara de Patxi López. No la de Sánchez, siempre de mármol.
 

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