martes 30/11/21

Peleando se entiende la basca

Ha cambiado la centuria y ha llegado el ‘new gilipollismo’ y, en consecuencia, la basca se pone de acuerdo peleando, rompiéndose las mandíbulas, a patadas en los bajos. Qué majos.

Pueden ser más tontos, pero será difícil. No hay fin de semana en que centenares de niñatos, y algunos no tanto, no se crucen la cara y cosas peores a la luz de las farolas de la madrugada en cualquier ciudad de esta España que, como dijo un famoso vicepresidente a propósito de otra cosa, no la reconoce ya ni la madre que la parió. Lo mismo se golpean entre ellos que lo hacen contra la policía. Después siempre hay coartadas: que esto ha pasado siempre, lo que sucede es que ahora se graba con los dispositivos móviles y antes no. Mentira como un templo que va muy bien a quien tiene que buscar una solución y parece mirar hacia otra parte. Cuando la trampa va por delante de la ley, mal asunto.

La basca (gente, casi siempre joven) ya no se entiende hablando, como preconizaba un programa de televisión a principios de los 90 del siglo pasado

La basca (gente, casi siempre joven) ya no se entiende hablando, como preconizaba un programa de televisión a principios de los 90 del siglo pasado. Ha cambiado la centuria y ha llegado el ‘new gilipollismo’ y, en consecuencia, la basca se pone de acuerdo peleando, rompiéndose las mandíbulas, a patadas en los bajos. Qué majos. Los chicos y chicas se desfogan tras el confinamiento prolongado de la pandemia, ha llegado a deslizar algún inepto con poder, de esos que creen que la ley, y en ocasiones también la justicia, están reñidas con cierto buenismo.

Todo está en el terreno de la confusión, que es donde pescan algunos idiotas muy inútiles. Es cierto que la juventud, la basca, ha de ser contestataria, irreverente y comprometida con los años que atesora. Así ha sido siempre, así será y es incluso deseable para que determinados barrigudos no se apoltronen. Pero ello no tiene nada que ver con saltarle la dentadura a cualquier conciudadano a la luz de las pocas luces que prenden en el cerebro de estos delincuentes de medianoche. Para qué discutir si puedes pelear es solo la frase de una canción, una simple metáfora. Pero qué saben de retórica determinados acémilas: unos pisan asfalto; otros tienen el culo pegado a un sillón y hacen ingeniería del espanto.

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