domingo. 14.04.2024

Irrumpe Puente en Transporter VI

Ahora que está al frente de Transportes, y que vamos a quedar transportados vaya usted a saber a dónde –probablemente al país de Puigdemont–, le va de lujo el rol principal de Transporter VI

Por fin ha llegado al Gobierno un tipo con el que divertirse y pasar los malos ratos que nos va a dar el resto del gabinete. A la vista de ese Sánchez con carita de pena que aparece en su tournée por las televisiones, carita que torna en rictus de palo cada vez –pocas- que un periodista hace su trabajo, o ese Bolaños (ya saben, El Bolas, porque las cuenta cuadradas) que aprieta sus manitas frente a una ruleta de micrófonos (lo que ahora llaman un canutazo, el porro del nuevo periodismo) con esa faz de sacristán del demonio, corregido por la UE pero sin propósito de enmienda; a la vista de ellos y otros abrazafarolas o tiralevitas de segundo o tercer rango, irrumpe Óscar Puente en Transporter VI, la nueva superproducción de Moncloa para dar mamporros a la diestra, y a la diestra de la diestra nunca a la siniestra, y poner así las cosas en su sitio, esto es, a los pies del muro que anunció el literato presidente y que levantará frente a las hordas del nuevo fascismo que deben andar por las calles de todos los pueblos de España, pero que nadie ve en ese número y medida a no ser que pongas un telediario bien aborregado.

Puente es diferencial o, como diría Pep Guardiola, el puto amo de la rueda de prensa

Puestos a elegir, prefiero la demagogia simplista de Puente. Mañana dice que va a hacer ‘Los puentes de Madison’, acompañado de MJ Montero en el papel protagonista, y que tiemble Eastwood porque estos dos, de películas, saben un rato. Pero Puente es diferencial o, como diría Pep Guardiola, el puto amo de la rueda de prensa. Ahora que está al frente de Transportes, y que vamos a quedar transportados vaya usted a saber a dónde –probablemente al país de Puigdemont–, le va de lujo el rol principal de Transporter VI. Un rapado de pelo, unas horas de gimnasio, unos abdominales para bajar la barriguilla, un traje de marca, unos zapatos relucientes en los que se pueda ver la jeta, y no esas deportivas cutres; un par de frases bien estudiadas, un coche oficial más deportivo…, y aquí llega, con un par, el nuevo Jason Statham de la política. ¡Ay narciso!, toma medidas que te pasan por la izquierda.

Irrumpe Puente en Transporter VI
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