sábado 28/5/22

Grupo Mixto de Farsantes

En mitad de todo, Casado ordena revisar la tecnología de Génova 13. Lagarto, lagarto. Hay un gallego en su ascensor que esta vez sabe muy bien si sube o baja. El efímero líder, apuñalado por quienes le limpiaban los zapatos, se sabe cadáver político y pide un plato de aceitunas con hueso. Craso error: llega Teodoro vestido de barman. España es un (¿gran?) país con políticos cada día más minúsculos.

El periodista sale a la calle a preguntar. El tema del día, que era el ‘PPsuicidio’, ha cambiado: Rusia acaba de bombardear la capital de Ucrania de madrugada. Por las cercanías del Congreso o por la sede de cualquier partido comienzan a desfilar conocidos políticos, más o menos indocumentados, más o menos errados, algunos tanto que lo son con hache. Opinan sobre la guerra (a bote pronto y con una ignorancia absoluta) conocidos próceres del arco parlamentario español que piensan que el Donbass es un tipo de baile. Éste es el nivel.

Rusia acaba de bombardear la capital de Ucrania de madrugada

Sánchez reacciona y suspende la Conferencia de Presidentes –a Revilla se le van a caducar los sobaos– y raudo pone su morro fino al servicio de Bruselas, donde destacados eruditos que mean colonia se estrujarán los sesos para hacer una declaración con la que Putin  se liará un buen puro. Pero Sánchez el audaz, que de guerras internas sabe mucho –casi tanto como García Egea–, de las de verdad anda pez, está en la capital comunitaria y eso tranquiliza al mundo. Un presidente español, guapo y que habla un fluido inglés acojona a Moscú seguro.

Pero volvamos a las aceras patrias: llega Rufián marcando paquete amarillo y olisquea una alcachofa. Es vegetariano de los mass media aunque en la barriga se le note poco. Hace una declaración a la carrera y, como cada vez que habla de lo que desconoce (que no es poco), pone una equis en la quiniela: no le gusta el ataque ruso ni el carácter belicista de la OTAN. Como la canción: no disfrutamos en el paro ni disfrutamos trabajando. El Congreso necesita ya un Grupo Mixto de Farsantes.

En mitad de todo, Casado ordena revisar la tecnología de Génova 13. Lagarto, lagarto. Hay un gallego en su ascensor que esta vez sabe muy bien si sube o baja. El efímero líder, apuñalado por quienes le limpiaban los zapatos, se sabe cadáver político y pide un plato de aceitunas con hueso. Craso error: llega Teodoro vestido de barman. España es un (¿gran?) país con políticos cada día más minúsculos.

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