domingo. 14.04.2024

Un first dates para Sánchez y Feijóo

La resaca del 'nodebate' deja a un PSOE que acabó la noche en la lona y a un PP encantado de haberse conocido que haría mal en subirse al autobús del que bajó Sánchez

El debate del siglo fue como el partido del siglo: jugamos como nunca (cree Atresmedia), perdimos como siempre (los espectadores). El formato, fatal: mal enfocado, mal moderado y mal terminado, con un montón de parafernalia alrededor que no añadió nada bueno y con lo principal, la cuestión de fondo, en una incógnita sin despejar. La imagen pudo con el núcleo de las propuestas, un cáncer que lleva ahí desde la irrupción artera de la mal llamada nueva política -quién iba a decirlo- y, en consecuencia, los electores que deben decidir se enteraron sólo del precio del poder. Ganaron, sobre todo, las poses, con Sánchez haciéndole a Feijóo un interruptus sistemático -presidente incómodo y en mueca permanente- y un aspirante que obtuvo provecho de las grandes contradicciones del líder socialista, penalizado primero por la actitud, y al final, por la aptitud. Pensó Sánchez que ganaría sin bajar del autobús. Ahí comenzó a perder el cara a cara, que si bien decide apenas unas décimas en la intención de voto, marca una tendencia difícil de girar.

Como el espectáculo televisivo ha servido para el contenedor de reciclado, estaría bien que ambos candidatos hagan algo serio, un First Dates

La resaca del 'nodebate' deja –al margen de las estupideces tendenciosas de tertulianos bien pagados y medios acólitos- a un PSOE que acabó la noche en la lona y se levantó por la mañana con una nueva táctica: todo lo que dice Feijóo es mentira, y así lo repiten como papagayos los ministros, los 'bienpagaos' y hasta el personal de la limpieza de Ferraz, y a un PP encantado de haberse conocido que haría mal en subirse al autobús del que bajó Sánchez, porque éste, gran androide de la política, es mucho más peligroso cuando respira por la herida.

Como el espectáculo televisivo ha servido para el contenedor de reciclado, estaría bien que ambos candidatos hagan algo serio, un First Dates, se morreen, mezclen sus lenguas de distinto color, cotejen sus contradicciones y Sánchez pruebe el 'vino caviar' que sirven Otegi y Rufián. Poco veneno no mata. O quizá sí. Esta es la nueva democracia y hay quien acude a la oferta. Lo ha escrito Pérez-Reverte a propósito de otro asunto: se cuentan tantos oportunistas como tontos del ciruelo, sin que una cosa excluya la otra.

Un first dates para Sánchez y Feijóo
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