miércoles. 17.04.2024

Ensalada de hostias

La Ley es del Gobierno, por lo tanto de Sánchez; la más progresista del planeta y la calcarían en el mundo como si los estados fueran multicopistas.

Sánchez ha pedido perdón por la ley que ha puesto en la calle a más de un centenar de agresores sexuales y ha reducido la pena a un millar. Lo llama efectos indeseados. También podría llamarse indecencia. O incluso de una tercera manera: dimisiones. “Si hay que pedir perdón, pido perdón” (literalidad). Evacuar un condicional con gesto grave y voz suave, como los comentaristas del tenis, no ayuda a azucarar la inmensa tropelía. Lo enfanga todo más. Y lo peor es que la lluvia fina de las resoluciones judiciales, lluvia ácida en realidad, por los efectos nocivos y abyectos de la norma, no puede jamás resolverse a condición de nada. Ni con el mantra del consentimiento en el centro (donde, por otra parte, estuvo siempre como no puede ser de otra manera), ni con narrativas embaucadoras, ni con la decencia a cien mil kilómetros. 

La Ley es del Gobierno, por lo tanto de Sánchez; la más progresista del planeta y la calcarían en el mundo como si los estados fueran multicopistas. Lo dijo el presidente desde un país que no recuerdo, en el extranjero, donde acostumbra a lanzar los sermones de racimo a ver qué efectos producen sin que le tiznen. Dejó que se quemara la ministra del ramo para seguir él por las ramas (en cualquier país avanzado en moral y justicia estarían los dos inhabilitados para gestionar su portal), obligó a todo el gabinete a profundizar la ristra de estupideces, y viendo que Montero no aflojaba y los jueces tampoco, se ha arreglado con la derecha para corregir el texto y hacer esa declaración suave de cronista de la tierra batida: "Si hay que pedir perdón..." (¿Si hay?).

Mientras tanto el Gobierno se manifiesta contra el Gobierno, que es una comedia que solo se estrena en España porque es muy progresista. Tanto que los maleantes campan y las empresas se espantan. Como quiera que además hay al menos tres ejecutivos en uno, Yolanda desplegó una colección de mamporros contra Sánchez y Podemos en el programa de Évole (en México, híjole). Es lo que Iglesias ha bautizado como la ensalada de hostias. Con jalapeño, supongo.

 

 

Ensalada de hostias
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