lunes. 26.09.2022

El Idiota del Año

Ser Idiota del Año no es fácil, porque, en el caso que nos ocupa, la competencia es muy alta. Busque usted un documental sobre las hienas y trate de identificar a la más descarnada, voraz o malencarada: difícil decisión. Pues igual en el caso del acoso al extremo del Madrid.

Hacienda aflora el dinero B y Vinicius el número de cretinos que aún hoy existe en ‘Estepaís’ (todo junto, como escribía el maestro Ruiz Purón para señalar comportamientos de ciudadanos innobles). Cualquiera puede regularizar su situación de imbecilidad: solo necesita opinar estupideces sobre el jugador brasileño del Real Madrid y después escuchar la grabación. Si se le cae la cara de vergüenza y aguanta sobrio el chorreo social habrá superado la carrera del propósito de enmienda. Si persiste, insiste o persevera recibirá el premio de Idiota del Año.

Los cánticos racistas deberían ser perseguidos de oficio por los tribunales con todas las consecuencias

Ser Idiota del Año no es fácil, porque, en el caso que nos ocupa, la competencia es muy alta. Busque usted un documental sobre las hienas y trate de identificar a la más descarnada, voraz o malencarada: difícil decisión. Pues igual en el caso del acoso al extremo del Madrid. Su baile fresco, juvenil, divertido (cada cual, como ha sido siempre, festeja los goles como quiere) ha aflorado a una nutrida pléyade de cenutrios -por ser suave- con el resentimiento por bandera y que, en algunos casos, han ido más allá: cánticos racistas que debieran ser perseguidos de oficio por los tribunales con todas las consecuencias: donde no hay ley ni respeto la justicia se diluye. En ‘Estepaís’ ese riesgo está latente en éste y otros campos (también por ser suave, porque en ciertos escenarios el paso a la impunidad ya se ha dado).

El fútbol es un fenómeno que arrastra masas y un filón económico para las principales ligas europeas, también para los países que las acogen. Vinicius -por poner su ejemplo, pero hay muchos otros- pagará más impuestos en España a lo largo de su carrera que todos los idiotas juntos en toda su vida. Y, por supuesto, muchísimo más que el Idiota del Año. Éste, pásmense, tendrá derecho a deducción porque bastante carga soporta por ser como es.

Que los futbolistas bailen por un gol es lo mejor que le puede suceder al juego. Deben perseguirse y afearse las entradas a la altura de la rodilla, dentro y fuera del campo. Eso sí.
 

El Idiota del Año
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