martes. 29.11.2022

Dulce hogar Groenlandia

Está bien proteger a algunas bestias, pero ¿quién defiende a las personas? Una cuestión práctica: si el lobo entra en una casa okupada, ¿a quién desaloja el Gobierno?

Cuanto más hablo con la gente más extraterrestres me parecen los tipos del Gobierno. Da igual de qué Gobierno (ahí está el de Cantabria, bailando el agua a los decretos de Sánchez mientras las obras y proyectos están por hacer); da igual quién sufra: ellos dan clases de filosofía política y social y después se endiñan una langosta de las del mar, la de los campos, la plaga, la soportan los agricultores; también los ganaderos.

Las vacas de leche se sacrifican ya para carne. Dónde quedó la vaca pinta: holandesas, frisonas que quitaron tanta hambre en la posguerra. Me cuenta un ganadero sus peripecias por los puertos de Pineda (pastos que comparten castellanos y cántabros) y las dificultades para sacar la guía de los animales, el permiso para ponerlos a la venta: una guía en Cantabria y otra en Cervera. ¡Viva el Estado de las Autonomías! Veinticuatro horas penando por esos puertos, por esas camperas de alta montaña: quién pillara un zaraballo; ni te digo un plato de patatas.

Para colmo, un poco más adelante, una vaca ha dejado de bramar, agotada. El jato ha desaparecido presa del lobo o se lo ha llevado el oso debajo del brazo. El legislador se ha vuelto loco, reordena la ganadería sin haber pisado una boñiga con sus chirucas de charol. Si ven un lobo pierden el culo, pero desde un despacho, con corbata o sin ella, es fácil ser colega del cánido. Está bien proteger a algunas bestias, pero ¿quién defiende a las personas? Una cuestión práctica: si el lobo entra en una casa okupada, ¿a quién desaloja el Gobierno?

Contesto a mi interlocutor ganadero: “Debieran oírte los ineptos de la política actual, a ver si entienden que hay gente que trabaja a brazo partido en sectores que ellos –incompetentes con poder, tarjeta y mando en plaza- echarán finalmente abajo, un rato por acción, otro por omisión. El ciudadano es un picorrolincho sin cajiga en la que guarecerse. El paro va a crecer en agosto y los precios por las nubes: dulce hogar Groenlandia.

Dulce hogar Groenlandia
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