domingo. 14.04.2024

De conejos y rucios

ZP da conejos de estado. Liebres para que sigan los convencidos del actual socialismo, que no hace tanto pensaban justo lo contrario

Para saber lo que estaría dispuesto a hacer Sánchez escuchen a Zapatero. ZP sin paripé, desorejado y con la pelambrera al viento, como Thelma y Louise antes de poner el ‘Thunderbird’ rumbo al abismo. Sánchez hurta y esconde la palabra amnistía pero va todos los días a buscarla al diccionario (Felipe González ha arrancado la página), en tanto que ZP, con la ceja enhiesta y la moral dispuesta, apuesta por ella como un acuerdo de gran calado en aras de resolver un problema político. En castellano: un pacto para borrar delitos, y rehabilitar a sus actores principales, que se pasaría por la entrepierna al primer partido del Parlamento. Un pacto tutti frutti con los ingredientes que a ZP le interesen, dejando fuera de la ecuación al mayoritario. Cojonuda democracia.

Si Sánchez actúa y habla por boca de ganso, no duden que ZP es además el ventrílocuo que orienta la marioneta

ZP es el tipo que dijo que la Tierra le pertenece al viento. Quizá como el Congreso, pero tiene predicamento en el PSOE actual. Por eso hay que escuchar con mucha atención hasta las gansadas. Si Sánchez actúa y habla por boca de ganso, no duden que ZP es además el ventrílocuo que orienta la marioneta. Más las aportaciones articulares de El Pugdi y El Junqui, que en condiciones de decencia política serían zafios actores del cine quinqui de ‘catorcetreinta’ (la trece catorce) y talego, pero que ahora amenazan con mandar en España para mandarla a la mierda.  ¿Un porrito independentista? Si se empeñan…

ZP da conejos de estado. Liebres para que sigan los convencidos del actual socialismo, que no hace tanto pensaban justo lo contrario. Y detrás ha puesto su galgo a correr, esbelto can pinto que en tiempos de flores marchitas juró y perjuró que jamás pondría sus patas en semejante canódromo. Alrededor, una nutrida piara, un amplio corral de rucios con las orejeras bien puestas cuyo pesebre y alfalfa dependen de que no se salgan del camino. En adelante, la España que pertenece al viento (en realidad, al vendaval que persigue su implosión) tendrá muchas cuadras, un número indeterminado pero preocupante de bestias pardas y pocas haciendas. Hacienda, sí; y mucha. Usted paga la fiesta para el asueto, divertimento y descojono múltiple de separatistas, populistas millonarios y abyectos de pelaje cambiante.

De conejos y rucios
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