viernes. 19.08.2022

Daría mi apoyo al Gobierno

Daría mi apoyo al Gobierno si no cambiara de chaqueta en la política internacional como si fuera el vestuario de una obra teatral

Daría mi apoyo al Gobierno, a sus medidas micro y al verbo delgado, y cada vez menos centrado de su presidente, si no estuviera rodeado (cercado) por una purrela de insensatos que colocan a Sánchez una espina aquí, un espino allá y un cepo para búfalos acullá. El jefe del ‘eje-cutivo’ (el estrabismo de la dirección siempre amenaza con desestabilizar el vehículo común) hace ver que soporta las estupideces con sus anchas espaldas, cuando en realidad las sufre España: él pasará como un sarampión injusto y poco necesario.

Daría mi apoyo al Gobierno si, cuando intervienen ERC o Bildu (aunque no solo) en el Congreso, Sánchez no pusiera ese careto de comprender lo incomprensible solo porque lo dice alguien a quien tiene arrendado su destino. Mientras todo lo que expone el principal partido de la oposición, por sensato que parezca, es un regreso al pasado, medidas fachas, caspa por aquí y azabache por allí. Cuando la plática ligera sustituye a la métrica certera sobreviene el leñazo andaluz, y entonces sí, se adoptan algunas medidas de consenso.

Daría mi apoyo al Gobierno si no existieran esos vídeos que desenmascaran la ristra de mentiras con las que Sánchez acudió a comicios. Ristra, cadena para una yunta de bueyes o maroma con que atar argumentarios baldíos. Porque yermo, estéril y vacío es hacer lo contrario de lo prometido: casi siempre y en todo lugar.

Daría mi apoyo al Gobierno si no cambiara de chaqueta en la política internacional como si fuera el vestuario de una obra teatral. Cuando con Marruecos, cuando con Argelia, cuando con el Sahara, y vuelta a empezar pero a la inversa, mientras el presidente del ‘eje-cutivo’ trataba de conversar a la carrera con Biden por un pasillo interminable durante un puñado de segundos. En la cumbre de la OTAN habrá más suerte.

Daría mi apoyo al Gobierno si no confundiera el condicional con un nombre de pila. Si no lo integrara una pila de sospechosos que creen que Cáceres es una forma (vaya usted a saber de qué tiempo) del verbo Cácer.

Daría mi apoyo al Gobierno
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