jueves. 30.05.2024

Cubilpolítica

La gente paga impuestos mientras escucha estupideces, asiste con desgana a las noticias del Estrafalario y comprueba día a día que el nivel de quienes vinieron a servir está ya más cerca de la nada que del cero

La política ha quedado en España como redil (cubil) para la polémica y el insulto. El titular de la mañana siempre habla de deconstrucción que ávidos y habilidosos propagandistas hacen pasar por acuerdo y reconciliación. Muchas veces solo se trata de rizar el rizo, de retorcer el acero ya retorcido, para que los extremos se toquen en una versión futurista de Pulp Fiction. Nadie limpia la hez, porque se dedican de manera exclusiva a pintar las paredes con el cisco del contrario. Es la cosa pública menos pública de toda la res pública. Permítanme la iteración, casi la cacofonía (de caco) para señalar que los ciudadanos, esos que votan bastante y botan mucho menos, no están hace mucho tiempo en el centro de la gestión, sino en una estratosfera paralela, cuando no en una galaxia de imposible acceso. De vez en cuando les envían unos cachos de pan, un palillo y un vaso de agua en forma de presupuestos, y ahora ni eso: ¿se imaginan un palillo prorrogado o un vaso de agua postergado? Pues eso es lo que ha sucedido por mor de los bemoles de un chorbo con presidencia en plaza, jefecillo de indepes (el verdadero ‘bruselea’), que en lugar de palillos usa angulas y en vez de agua purifica sus tripas con té del Ampurdán.

Tal es el estado actual de las mentes preclaras que el cero es una nota honrosa, el problema empieza a partir de menos diez

Lo peor es que quien puede evitarlo se ha creído y también ha comprado a pies juntillas el chiste del dentista para no tener que sentarse él ni un único segundo en la silla del Doctor Conciencia. Mientras tanto, la gente paga impuestos mientras escucha estupideces, asiste con desgana a las noticias del Estrafalario (que es en lo que ha mutado el telediario) y comprueba día a día que el nivel de quienes vinieron a servir está ya más cerca de la nada que del cero. Es más, por abundar: tal es el estado actual de las mentes preclaras que el cero es una nota honrosa, el problema empieza a partir de menos diez. Hace falta un CIS que pregunte sobre esto antes de que no queden personas para responder porque el BOE les haya granizado sobre/contra sus tiernas cabezas. Porca miseria.

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