lunes 19/4/21

Calambrazo en la factura

El ‘voltiazo’ (de voltio) ya está aquí. Las eléctricas no le devuelven nada al cliente cuando les va de lujo. Ningún tanto por ciento, que sí le repercutirán, para que pague más si Eolo toma vacaciones o los ríos fluyen hacia arriba.

Íbamos a ver la luz al final del túnel pero nos han atizado un linternazo. Qué bien viviríamos cuando un grupeto de partidos llegara a un acuerdo de Gobierno para España.  En los programas electorales, sin embargo, nadie puso aquello de ‘a buen tiempo, mala cara’. La ausencia de lluvias y viento, una bendición a final de año, ha sido todo lo contrario para el bolsillo: las eléctricas ya anuncian una subida importante en la factura de la luz porque han tenido que producir la electricidad más cara. Si no llueve paga usted; si llueve paga usted porque su casa se inunda. Si no hace viento paga usted; si lo hace también paga usted porque su tejado vuela hacia ninguna parte.

La electricidad, ¡oh milagro!, tiene vida: nace, crece y se reproduce. Lo malo es que usted no la ve. Solo sabrá de su existencia por el calambrazo de la factura

El ‘voltiazo’ (de voltio) ya está aquí. Las eléctricas no le devuelven nada al cliente cuando les va de lujo. Ningún tanto por ciento, que sí le repercutirán, para que pague más si Eolo toma vacaciones o los ríos fluyen hacia arriba. Son cosas de la empresa y la política: cuando hay divergencia entre ellas paga usted. Y cuando convergen también. Al ciudadano siempre le cae la tostada boca abajo. Y no se le ocurra decir que para lo que hay que ver, oír y comprobar la próxima vez no vota. Porque entonces también tendrá usted la culpa de lo que pase. Y, además, no tendrá derecho a quejarse.

Las grandes empresas y los políticos de relumbrón circulan con las luces largas en las carreteras del poder. La gente –que es el resto- va con dos velas y a dos velas. Con el riesgo de que un golpe de viento o un jarro de agua les deje a oscuras mientras después comprueban cómo esas mismas inclemencias harán que la electricidad baje, suba, se mantenga, pernocte o se tome un par de chuletones a la plancha. La electricidad, ¡oh milagro!, tiene vida: nace, crece y se reproduce. Lo malo es que usted no la ve, no la puede juzgar, no puede hacerse amigo de ella, no le puede preguntar por su familia y mucho menos para quién trabaja. Solo sabrá de su existencia por el calambrazo de la factura.

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