jueves. 18.04.2024

¡Bromea o qué!

Tan exquisito, progresista y amable fue el juego entre los dos primeros, que decidieron echar un partido de dobles contra el tercero en discordia y el hombre invisible

El segundo partido del siglo fue en tierra batida y quemada. Cada cual ratificó su juego de la temporada sin más y trató de esconder sus golpes malos (no los bajos), lo que hará muy improbable la fuga de puntos entre bloques y posible, aunque poquito, el traspaso dentro de cada bloque. En ausencia del aspirante con más nota acumulada para el grand slam del domingo, el líder del 'raquetazo out' en el último máster se colocó en el fondo de la pista y dejó el saque a su amiga de la izquierda, que no dudó en esmachar una y otra vez contra la cabeza de uno que no jugaba. Tan exquisito, progresista y amable fue el juego entre los dos primeros, que decidieron echar un partido de dobles contra el tercero en discordia y el hombre invisible. Alguien podría haber gritado: "¡Bromea o qué!", como en el famoso anuncio de McEnroe, pero el juego continuó en un dos contra uno.

A tenor de la fruición con que se empleaban ambos compañeros, tal parecía que ese hombre invisible tuviera ya la cara marcada con los pelotazos que le iban propinando

El líder del 'raquetazo out', menos sudoriento y más aplomado que en su última derrota, se dedicó entonces a un juego sutil, a servir con efecto (también con  defecto), lanzar globos y jugar lejos de las rayas, sin arriesgar como sí hizo con fatal resultado recientemente, para que fuera su compañera de pista la que se luciera en el revés a la mandíbula y el paralelo a la nariz del que jugaba y del que no lo hacía, y que, a tenor de la fruición con que se empleaban ambos compañeros, tal parecía que ese hombre invisible tuviera ya la cara marcada con los pelotazos que le iban propinando (dicen, quienes de esto saben, que se estaba endiñando un piscolabis en el sofá mientras disfrutaba del espectáculo).

Canso de recibir passing shot de izquierda, cruzados, voleas y toda suerte de golpes profundos de la jugadora rival (a estas alturas el colega de ésta limpiaba la pista), el tercero en discordia se sacó de la manga tres derechazos sobre la línea que hicieron daño a la dupla contrincante y en cierto modo nivelaron la contienda. Dos rarezas del partido, según quién las comente: 1. Los seguidores de la dupla aseguran que la raqueta del tercero es antirreglamentaria. 2. Hay encuestas que afirman que ganó el hombre invisible. ¡Bromean o qué! La bola entró.

¡Bromea o qué!
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