jueves 2/12/21

Brando y Sinatra

Fue Marlon Brando quien dijo aquello de que "el actor es una persona que no te escucha a menos que estés hablando de él". También aseguró que "Frank (Sinatra) es de ese tipo de gentes que cuando llegan al cielo se enfurecen con Dios por haberles dejado calvos". No reconozco a ningún actor en la primera afirmación, pero sí a algunos políticos en la segunda.

El político es como el actor: no te escucha si no estás hablando de él. En el caso del primero debes además hacerlo bien, no vaya a ser que legisle en tu contra o te tire a la cabeza el boletín oficial con unos cuantos argumentos muy sesudos aprobados por cuatro majaretas en una mesa grande llena de papeles que, dicho sea de paso, no se han leído. Firme aquí don Segismundo, y la vida sigue siendo un sueño para ellos al tiempo que se convierte en una ruina de torreones amurallados para los ciudadanos que apoquinan, pagan impuestos y cumplen la ley. En la Escuela de Delincuencia hay trabajo al día siguiente: no pagas impuestos, puedes okupar una casa, dejarla hecha una mierda, endilgarle los gastos al propietario y pactar, encima, tu salida por unos miles de euritos. Lo sorprendente es que dicha carrera no tenga ahora una licenciatura oficial. Con su título para poner en un marco y la firma al dorso, o al torso, de cualquier integrante del actual Ejecutivo (del verbo ejecutar).

El actor interpreta y se va a su casa; el político actúa y descompone tu casa

Ya quisieran los políticos ser actores. O mejor: ya quisiéramos los ciudadanos que los políticos fueran actores: todas las tropelías aprobadas en la ficción. Y que las injusticias, por acción u omisión, fueran sólo pesadillas. Lo malo es que hay mucho cine realista o basado en hechos reales, bajo la interpretación magnífica de grandes profesionales. El actor interpreta y se va a su casa; el político actúa y descompone tu casa. 

Fue Marlon Brando quien dijo aquello de que "el actor es una persona que no te escucha a menos que estés hablando de él". También aseguró que "Frank (Sinatra) es de ese tipo de gentes que cuando llegan al cielo se enfurecen con Dios por haberles dejado calvos". No reconozco a ningún actor en la primera afirmación, pero sí a algunos políticos en la segunda: soberbios, mentirosos e ineptos. No todos, sólo faltaría.

Moraleja: que la vida me dé actores, que los gestores los carga el diablo. La próxima serie turca la ruedan en el Congreso: guaperas con pelazo otomano, para que se relaje Sinatra.
 

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