domingo 5/12/21

Balazos de hielo

La energía ha subido aún más y sucede lo indefectible, lo de siempre, que paga el consumidor para que se forren los del cuello duro

El tramo muy caro, el intermedio y el denominado valle: cuan verde era mi valle. Me había acostumbrado a vivir como una ristra de politicastros quieren, mirando a cada paso los colorines del precio de la luz. No tocar el rojo, poco el naranja y, como en ‘Jugada salvaje’, todo al verde. Pero la suerte de blackjack a la que llevo varios meses aferrado ha dado un giro en una especie de ruleta macabra en la que da igual dónde caiga la bola, siempre pierdes. La distancia entre colorines ha mermado y el palo en la próxima factura está garantizado. Porque la energía ha subido aún más y sucede lo indefectible, lo de siempre, que paga el consumidor para que se forren los del cuello duro, mientras una jauría de barrigudos, con mando y escaño, miran cariacontecidos el desastre de la vida mundana de la calaña nacional sin hacer lo que deben: librar al personal del frío que se avecina inclemente.

Duros con los débiles y corderitos con los mercados internacionales

Digo jauría porque ladran al unísono de maravilla. A menudo, a la luna. De solucionar problemas como éste, de la máxima urgencia, cero. Podrían ir como una jauría unida a bajar los impuestos de la factura -que hay muchos, intocables e intocados-, podrían hacerlo para plantarse ante los poderes fácticos, podrían gestionar al margen de su nefasta, injusta e incoherente ley. Pero no: hay miedito. Duros con los débiles y corderitos con los mercados internacionales. No vaya a ser que se enfade el tío que manda el gas, que ahora lo sabemos, es eso que no se ve pero afecta al resto de las energías. Como farsantes de farándula política no tienen precio. En ello coinciden con la luz.

En paralelo, y para más inri, sólo se les ocurre subir la edad de jubilación: trabajar más bajo severas amenazas de indecentes recortes: bisturí en las arrugas. Nos matan poco a poco, a disgustos y con el boletín oficial. Lo dijo William Munny: "Matar a un hombre es algo muy duro, le quitas todo lo que tiene y lo que podría tener". Nos matan de frío: balazos de hielo.
 

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