viernes 14/5/21

El año en que nos hicimos mayores

Queremos y necesitamos ver la luz al final del túnel. Volver a nuestra normalidad, a aquellos días en los que lo teníamos todo en la palma de la mano, pero nadie nos había enseñado aún a apreciar semejante privilegio

A lo largo de este año algo de nosotros ha cambiado para siempre. Quizá la mayoría nos hemos hecho más mayores de lo que correspondía, más maduros, más conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, mientras perdíamos, debido a la maldita pandemia, ese valioso recurso que se esconde dentro de nuestros mayores. Ellos han sido la víctima de una onda expansiva invisible que nos atacó hace ya un año y que, a día de hoy, continúa dejando secuelas dolorosas. Diría que dramáticas. 

El coste en forma de vidas es incalculable, qué duda cabe. Al resto, a las consecuencias económicas, aún seguimos sin saber cómo hacerles frente. Mientras otros países de nuestro entorno como Italia, Grecia y Portugal fueron contundentes a la hora de destinar millones de euros en ayudas directas para que los autónomos y empresas afectados por las limitaciones impuestas para frenar el avance del virus pudieran mantenerse a flote -y recuperar, una vez logremos inmunizarnos, los empleos- en España el Gobierno de Pedro Sánchez parece noqueado y, al término de la tercera ola, los sectores afectados siguen esperando unas ayudas que, en muchos casos, ya van tarde.

Como sociedad, espero que nos unamos para dejar atrás esta pesadilla que ya forma parte de nuestra historia

Hay daños irreparables. El primero, la pérdida de vidas humanas. Una tristeza a la que se suma la pérdida de empleos, porque no son pocas las empresas que no van a poder retomar su actividad. Nos hemos hecho todos un poco más mayores, nos hemos desgastado a la vez que la tragedia se iba concretando en números de fallecidos que no paraba de crecer por mucho que nuestros sanitarios pusieran todo su empeño en esa difícil tarea. Un número de fallecimientos que sigue, también hoy, aumentando de forma terrible. Y nos hemos hecho más viejos al ser incapaces de detener esa crisis económica que se encuentra ya a las puertas -si no dentro- de las casas de muchos españoles.

Dejar atrás la pandemia sanitaria no va a ser cosa de dos días. Nos va a llevar mucho tiempo superar este año de miedo, angustia y pérdida. Como sociedad, espero que nos unamos para dejar atrás esta pesadilla que ya forma parte de nuestra historia y que ha marcado a varias generaciones en forma de bofetada como no lo hacía ningún otro acontecimiento desde la II Guerra Mundial. 

Queremos y necesitamos ver la luz al final del túnel. Volver a nuestra normalidad, a aquellos días en los que lo teníamos todo en la palma de la mano, pero nadie nos había enseñado aún a apreciar semejante privilegio. Mientras llega ese día, cuídense y cuiden de las personas que tienen a su alrededor. Ese es ahora nuestro nuevo privilegio.

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