martes. 23.04.2024

La reforma de las Administraciones Públicas

Las reformas legales y administrativas que deben regir las nuevas relaciones socio políticas entre las instituciones públicas tienen que huir de los refugios y escondites de los Boletines Oficiales y las ventanillas de la burrocracia sectaria

La formación de los nuevos gobiernos autonómicos y municipales tras las elecciones del 28-M –y pendientes las consecuencias de las elecciones generales del 23-J– deberían propiciar un debate y reflexión entre los partidos afectados sobre las necesarias y urgentes reformas de las Administraciones Públicas para garantizar la participación ciudadana de forma cotidiana y superar mediante el control y la supervisión permanente los graves problemas de clientelismo, tráfico de influencias y corrupción que se han venido manifestando en las legislaturas anteriores en Ministerios, Consejerías y Ayuntamientos de un Estado de las Autonomías –incluida las locales– que no ha acabado de consolidarse sobre unas bases firmes y transparentes.

El momento es muy propicio para templar la polarización y los intercambios de las duras acusaciones y reproches entre los actores implicados

Estas perversiones en el funcionamiento ético y democrático de las instituciones supuestamente legales tienen ahora la oportunidad de enmendarse aprovechando las relaciones de las mayorías y minorías resultantes para introducir las reformas oportunas en la Ley de Bases de Régimen local y los principios que rigen las relaciones entre  las leyes estatales y autonómicas de manera que sea obligatoria la presencia de los representantes de la sociedad civil en las Comisiones, entidades o patronatos de los distintos organismos oficiales incluyendo la circulación de la información y los acuerdos que acompañan a los procedimientos administrativos que rigen las prácticas políticas y las decisiones habituales de las instituciones de gobierno.  En este terreno, el momento es muy propicio para templar la polarización y los intercambios de las duras acusaciones y reproches entre los actores implicados mediante la presencia generalizada en Comisiones y organismos intermedios de representantes de la sociedad civil,  que sean capaces de descontaminar los nocivos y tóxicos partidismos políticos  a la hora de asignar recursos o repartir las numerosas prebendas que suelen acompañar las decisiones de las instituciones y autoridades oficiales.

Las reformas legales y administrativas que deben regir las nuevas relaciones socio políticas entre las instituciones públicas –Ayuntamientos, Consejerías, Ministerios....– tienen que huir de los refugios y escondites de los Boletines Oficiales y las ventanillas de la burrocracia sectaria mediante una depuración sistemática de los pasillos y laberintos digitales que acabe con las borracheras incontroladas de Tiktok, Facebook, Twitter, Instagram, ChatGPT, apps y demás laberintos del despiste con la finalidad de sortear las derrotas por aburrimiento y maniobras de distracción con los algoritmos, los trolls, las new fake y los archivos y claves indescifrables para desembocar en las nadas cósmicas con las que irnos a la cama soñando en inglés.

Unas complicadas labores en las que deberían jugar un papel fundamental los sistemas educativos formales e informales como antídotos con la introducción en programas y asignaturas de análisis habituales y pormenorizados sobre la trascendencia de los significados de los lenguajes utilizados en ordenadores y demás aparatos electrónicos y supersónicos –computadoras, móviles, satélites...–   y las funciones excluyentes que están desempeñando en las llamadas redes digitales a la hora de oscurecer o deteriorar la calidad y profundidad de los conocimientos y contenidos en las distintas disciplinas que están siendo desplazadas de sus soportes impresos y de la práctica sistemática de la lectura y de la escritura tradicionales con la que lograr comprender mejor las realidades objeto de estudio. Objetivos explícitos que deberían ser preferentes y complementarios con sus referencias obligadas en los planes de estudio y las propias leyes educativas, incluyendo la formación específica del profesorado y la atención psicopedagógica del alumnado desde los niveles más primarios para contrarrestar las distracciones y los despistes que producen las envolventes redes de la seducción y las capturas "inteligentes" del tiempo del estudio con la pérdida y dispersión de la atención, y la confusión y los extravíos  habituales sobre los imprescindibles recorridos del conocimiento.

La reforma de las Administraciones Públicas
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