lunes 23/5/22

Los retales de la política

Cuando se conforma la dirección comienzan entonces a producirse las primeras fisuras en el que ya no es un apoyo incondicional a la cúpula porque no hay “cheques suficientes” para pagar ese apoyo.

De la misma forma que cuando nuestras abuelas hacen remiendos a la ropa sobra algo de tela, en política, a medida que pasa el tiempo y se suceden los congresos, también sobran retales.

Tan legítimo es prescindir de alguien de cara a la formación de la dirección de un partido político como no hacerlo y contar con esa persona para que colabore en las tareas diarias de dirección, o simplemente, apoye incondicionalmente a quien va ha liderar el proyecto. Hasta este punto es habitual entender que para la gestión clásica de la política este juego de poder dentro de su propia organización no es más que la comprobación del vasallaje y la pleitesía que se rinde.

Para la gestión clásica de la política este juego de poder dentro de su propia organización no es más que la comprobación del vasallaje y la pleitesía

Es entonces cuando a partir de éste pasamos al siguiente nivel donde se estrecha el camino y donde no caben todas las personas se empiezan a dar los primeros “retales de la política”. En los primeros actos del proceso se pide el apoyo de “las bases” para “tomar las riendas” y devolver la “ilusión” a quienes les dicen que son la razón de ser de la organización. Con la excusa de la ilusión se captan adhesiones que aparentemente muestran un apoyo incondicional al futuro dirigente. Las muestras de fisuras en ese apoyo son inexistentes porque de momento no parece que haya motivo alguno para que se produzcan.

Llegamos pues a la segunda escena, una vez alcanzada la ansiada silla de poder comienza a jugarse una partida de ajedrez que durará hasta el próximo congreso, y como en todos los enfrentamientos, una vez perdemos una pieza o la sacrificamos es muy difícil recuperarla. Cuando se conforma la dirección comienzan entonces a producirse las primeras fisuras en el que ya no es un apoyo incondicional a la cúpula porque no hay “cheques suficientes” para pagar ese apoyo. Discrepancias que de una forma o de otra son “salvables” porque al final esas personas han sido un apoyo importante, pero de la misma forma que digo que son “salvables” eso no disipa la pregunta que está en el ambiente “¿Por qué esa persona y yo no?”. Nuevamente se producen más “retales de la política”.

Estamos acudiendo a la obra de teatro en la que se ha convertido la política porque se ha empañado por completo por las ansias irrefrenables de poder

En el tercer acto la cosa ya cambia por completo, se ha llegado a un acuerdo de gobierno con otra formación política que va a implicar alcanzar unas cuotas de poder notables, es el momento en el que las masas que apoyaron al líder esperan ansiosas una llamada telefónica que en el fondo venga a agradecer la sumisión y pleitesía en forma de un puesto en la administración regional. Pero ¿cuál es la sorpresa de esas personas? Pues que esos nombramientos están hechos con unas tijeras que nuevamente producen más “retales de la política”.

En definitiva, estamos acudiendo a la obra de teatro en la que se ha convertido la política porque la vocación de servicio público, el respeto a la diversidad y la defensa de nuestros valores se ha empañado por completo por las ansias irrefrenables de poder, dejando al descubierto la verdadera identidad de las personas.

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