sábado 19/6/21

Monarquía, Régimen y poder

Los Borbones siempre han tenido problemas con la cuestión territorial en España. Mientras que los Austrias, de tradición y cultura alemana, sí que entendían la diversidad territorial, los Borbones, de cultura francesa, nunca vieron la diversidad territorial, sino que su visión era la de un estado centralista.

Normalmente los artículos que escribo van llenos de ironía y chascarrillos, un buen amigo los llama monederescos. En esta ocasión, va a ser un artículo lleno de preguntas con las que busco tu reflexión. Si algo caracteriza a la verdadera política es que todo el mundo sabe de ella, cualquier persona tiene unas ideas o una forma de ver la vida, todas ellas vienen, en mayor o menor grado, influenciadas por el poder. En ciencia política definimos poder como la capacidad para influir en la vida de la gente. Y si algo ha representado el poder en España ha sido la monarquía, siendo la representante de las élites y siendo los oligopolios mediáticos su escudo protector.

La primera consideración es que Juan Carlos fue designado por Franco, jurando las leyes fundamentales del régimen, en ese momento España ya se llamaba Reino de España y con un Franco pretendía quedar en los libros de historia como regente y como la persona que recuperó la monarquía española. Sin embargo, hereditariamente, al Borbón que le tocaría reinar sería el padre de Juan Carlos, Juan de Borbón.

La aspiración de Franco fue continuar con el reino de España, pero que no tocase nada de lo que él había instaurado

Franco no designa a Juan de Borbón porque Juan de Borbón en un momento determinado se opuso a Franco, a su manera. El padre de Juan Carlos defendió que “quería ser el rey de todos los españoles”. La aspiración de Franco fue continuar con el reino de España, pero que no tocase nada de lo que él había instaurado.

Aquí viene una cuestión fundamental. ¿Juan Carlos era un demócrata convencido? La respuesta es que no. El reinado de Juan Carlos y su designación coincide con el aumento de la organización republicana liderada por el Partido Comunista de España (PCE) y que en el exterior se vio apoyada por los “dirigentes históricos” del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Además, se suman a ellos las movilizaciones del movimiento obrero y estudiantil, que sitúan al régimen franquista y a su sucesión en un posicionamiento débil. El punto final del régimen franquista es la matanza de Vitoria. Juan Carlos jamás hubiera sido rey si su decisión hubiese sido continuar sin ningún tipo de reforma con el régimen de Franco.

Juan Carlos firma una suerte de contrato (la Constitución) por la cual mantiene sus privilegios monárquicos a cambio de una democracia más o menos homologable a las occidentales. Una democracia planteada para que hubiera 2 grandes partidos, uno progresista (PSOE) y uno conservador (UCD, después sustituido por el PP), al que además se sumaban 2 partidos satélites como el PCE (después IU) en la izquierda y en el primer momento con AP a la derecha de UCD. La primera quiebra del régimen se constata a partir de 2014, uno de los sucesos principales en el año 2015 cuando la suma de votos de Podemos y de Izquierda Unida fue superior a la del PSOE y que por ello se pidió desde el poder a Pedro Sánchez que mirase a Albert Rivera. Esa quiebra supone que en 2020 el PSOE asumiese que la única forma de gobernar era mirando a Unidas Podemos, propiciando un gobierno de coalición que no se producía desde 1936. Por otra parte, la quiebra también se refleja en la derecha en la que, en 2019, Ciudadanos estuvo a nada de hacer sorpasso al PP y en el que resurge la extrema derecha con el nombre de VOX, es decir, la derecha que tradicionalmente se concentraba en el PP se parte en 3 pedazos.

El sistema de partidos que quiebra también lo hace con los partidos nacionalistas e independentistas con mayor fuerza que nunca

El sistema de partidos que quiebra también lo hace con los partidos nacionalistas e independentistas con mayor fuerza que nunca, en Galicia con el BNG siendo segunda fuerza, en Euskadi con el PNV y Bildu siendo las 2 primeras fuerzas que además suman mayoría absoluta, y en Catalunya con ERC y la antigua Convergencia como las 2 primeras fuerzas que además suman mayoría absoluta, junto con la CUP.

Los Borbones siempre han tenido problemas con la cuestión territorial en España. Mientras que los Austrias, de tradición y cultura alemana, sí que entendían la diversidad territorial, los Borbones, de cultura francesa, nunca vieron la diversidad territorial, sino que su visión era la de un estado centralista. Las mayores etapas de enfrentamiento de el pueblo catalán y el pueblo vasco con lo que podríamos llamar “el centralismo” coinciden con los reinados de los Borbones. Siendo la II República y el reinado de los Austrias en los que esa diversidad territorial es asumida. Un ejemplo es el discurso de Felipe VI el 3 de Octubre en el que en vez de ejercer una suerte de papel mediador, decidió leer el discurso del Partido Popular para incendiar aún más la situación. Decía Rafael del Águila que cuando el poder está débil tiene que recurrir a la violencia, el 1 de Octubre o las cargas policiales en cada acción son ejemplos de ello.

La mejor valoración de la corona ha sido cuando más vinculada ha estado con el PSOE. El PSOE ha dado a lo largo de los años un barniz de modernidad y progreso a la monarquía, una institución totalmente anacrónica. No es casualidad que el mayor descrédito a la monarquía coincida con Pablo Casado y Santiago Abascal enarbolando el “viva el rey”. Si a la ultraderecha le gusta tanto la monarquía, lo mejor que puede hacer por ella es alejarse. El mejor trabajo republicano le está haciendo la derecha.

El PSOE ha dado a lo largo de los años un barniz de modernidad y progreso a la monarquía, una institución totalmente anacrónica

Con las corruptelas de Juan Carlos creo que se hace innecesario que trate la vinculación entre monarquía y poderes, porque es algo más que evidente. Sin embargo, para que esas corruptelas se puedan perpetrar es necesaria la complicidad de los grandes medios de comunicación y los principales comunicadores. ¿De verdad alguien piensa que los comunicadores más cercanos a Juan Carlos eran desconocedores de esa corrupción? Evidentemente no. Personas como Fernando Ónega, al que tengo un respeto intelectual, ha sido clave en la protección de Juan Carlos, u otras periodistas vestidas de progresistas como Nativel Preciado que defienden a capa y espada al régimen y a la monarquía. La función del Grupo Prisa de dar ese barniz progresista a la monarquía es imprescindible para la duración del reinado de Juan Carlos y ahora de Felipe. Como comento más arriba respecto al PP y VOX, ocurre parecido con los medios. Si Federico Jiménez Losantos se entrega a la causa monárquica, está haciendo un daño a Felipe porque le vincula a la ultraderecha.

Esa vinculación de la monarquía con la ultraderecha le hace un daño que se suma a la nueva lógica de una juventud que no entiende que en el año 2020 haya una institución que no se somete a juicio público. Identificar monarquía con quienes están en contra del aborto, del colectivo LGTB, de la plurinacionalidad o del feminismo, es poner a la monarquía es una posición crítica.

A modo de conclusión, creo que la caída de la monarquía está más cerca de lo que nos esperábamos e incluso de lo que los republicanos podemos soñar. La monarquía está débil, el régimen está débil. Un PSOE que asume que para gobernar tiene que mirar a su izquierda, unos medios de comunicación con un descrédito tremendo y el abrazo de Abascal a Felipe, son claves para que la caída de la monarquía sea más pronto que tarde.

Y ojo, una república no implica un régimen de izquierdas. Eso es imprescindible entenderlo. Implica más democracia sí, pero no implica que sea un régimen netamente de izquierdas. Esa es la lógica en la que debemos jugar. En una república la derecha también tendría poder, en una monarquía el poder, por mucho gobierno progresista que haya, la derecha siempre tiene el poder.

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