lunes 23/5/22

Desde los balcones

Los balcones unen porque no hay banderas, religiones ni por supuesto política, solo hay una pequeña liberación que hace sentir que el camino para poder superar cualquier dificultad comienza desde ahí.

Los balcones de nuestras casas, hasta hace poco, han sido una especie de estructura hacia un costado del edificio, como una ventana, pero que llega hasta el suelo. Ahora mismo todo ese significado carece de realidad, porque ahora cualquier mirador tiene una representación muy diferente. Las terrazas de nuestras ciudades representan la libertad de poder expresar lo que realmente necesitamos decir a los dirigentes políticos. En la situación que actualmente estamos atravesando tengo claro que si no tuviéramos ese pequeño espacio para poder aplaudir, gritar, hablar e incluso protestar, ahora mismo todo lo veríamos de una forma muy diferente.

Hablamos de sueños, en tiempos en los que seguramente no haya mucho que soñar. En nuestra sociedad la comunicación siempre ha sido a través del contacto físico entre nosotros, por ello coge especial importancia en esta cuarentena el saber cómo poder relacionarse con los demás y no perjudicar a nadie. A las 20:00 horas todos los días posiblemente tengan lugar las cosas más emocionantes que te puedan pasar en un encierro como este, y todo ello ocurre desde un balcón lleno de incertidumbre pero que debe ser el ejemplo claro de poder expresar toda la rabia e impotencia acumulada en un día.

Son momentos difíciles en los que desde nuestras ventanas no vemos ninguna capacidad política que nos haga creer en absolutamente nada

Es cierto que ahora desde cualquier mirador de casa hay mucho policía, mucho chivato, que cree que puede juzgar a cualquier persona que ve en la calle sin saber la circunstancia de cada una. Pero posiblemente esa sea la salsa de nuestra sociedad, si estoy fastidiado yo, pues los demás deben estarlo. Seguramente esa persona que ha sido abucheada e insultada desde los balcones policiales sea un médico que regresa de su trabajo a casa andando porque necesita respirar y coger fuerzas para su siguiente turno.

La auténtica independencia que debe haber en cualquier mirador de nuestra casa tiene que ser la fiabilidad y compresión que debemos ejercer todos sin prejuzgar ni alentar ficticios delitos que podamos creer. Son momentos difíciles en los que desde nuestras ventanas no vemos ninguna capacidad política que nos haga creer en absolutamente nada. Pero ello no es óbice para entender que entre todos debemos sacar esta situación adelante.

Los minutos, incluso los segundos, pasan con una lentitud que determina mucho el pensamiento de cada uno en cualquier momento del día, por eso posiblemente los ventanales son la salida perfecta para la expresividad absoluta de cada uno de nosotros. Los balcones unen porque no hay banderas, religiones ni por supuesto política, solo hay una pequeña liberación que hace sentir que el camino para poder superar cualquier dificultad comienza desde ahí.

En definitiva, en esta crisis que nos ha tocado vivir y que nadie iba a imaginar que nos iba a golpear de esta manera, debemos entender y saber todo lo que nos está pasando y tomarlo como una lección práctica para que no vuelva a pasar nunca más. Son muchas las víctimas que vemos desde nuestras terrazas caer, este maldito virus es cobarde y cruel porque ataca a la gente más débil y eso a todos nosotros nos tiene que hacer ver que la solidaridad y la compresión de la situación no se pueden negociar, porque es un derecho de todos.

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