jueves. 18.04.2024

Los derechos de las mujeres tienen que dejar de estar en la cuerda floja

Ya estamos a las puertas del Día Internacional de la Mujer, y como cada 8 de marzo se conmemora en el mundo la lucha de las mujeres por la igualdad, el reconocimiento y ejercicio efectivo de sus derechos.

En nuestro país el movimiento feminista es imparable, y se ha convertido en punta de lanza que nos está transformando como país y también como sociedad.

Las mujeres y el movimiento feminista han logrado numerosos avances que no solo han contribuido al bienestar de las mujeres, sino al del conjunto de la ciudadanía.

Es imprescindible que desde las diferentes corrientes feministas se defiendan estos avances, porque los derechos de las mujeres siempre están en la cuerda floja

Se han producido cambios legislativos de gran calado, contra las violencias machistas, en la libertad sexual y reproductiva, en la igualdad salarial, en los derechos LGTBI.

La lucha de la mujer que se mueve desde hace años, ha exhibido una extraordinaria capacidad de transformación social. Sus reivindicaciones y levantamiento colectivo han derivado en una fuerza política de tal magnitud que hay a quienes les produce miedo, a pesar de ser progresos tanto para ellas, como para los hombres.

Este miedo hace que, de repente, vuelven a amenazar con hacernos retroceder en el tiempo tan solo unos meses después de la entrada en vigor de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, y proponen una reforma de la conocida como Ley del “sólo sí es sí” poniendo en peligro el cambio de paradigma que plantea esta norma, que sitúa el consentimiento en el centro. Pretenden recuperar el modelo penal anterior, aquel en el que para probar una agresión sexual era más importante demostrar haber sufrido heridas físicas que haber dicho que sí, o lo que es lo mismo: aquel en el que la credibilidad de una víctima dependía antes del grado de violencia que había sufrido, que de su voluntad.

Es imprescindible que desde las diferentes corrientes feministas se defiendan estos avances, porque los derechos de las mujeres siempre están en la cuerda floja.

El feminismo parte de la base de que una democracia plena debe asumir la igualdad entre hombres y mujeres, ni más ni menos

Cuando el movimiento florece muchas personas se asustan y adoptan una postura contraria a la misma. Si bien es cierto que la mayoría de los avances generan resistencias, los referidos a las mujeres son más encarnizados, por eso pretenden domesticar nuestra lucha, volverla a lo que consideran su cauce.

Ya hay muchas actitudes, relaciones, estructuras y códigos culturales que se han escrito de nuevo desde el feminismo. Hoy los hombres también cuidan y las mujeres también mandan, pero hay que seguir avanzando, más cuando hay quienes quieren hacernos retroceder siglos en derechos con su amenaza política. El bienestar de la mujer no puede ser moneda de cambio por un puñado de votos.

El feminismo parte de la base de que una democracia plena debe asumir la igualdad entre hombres y mujeres, ni más ni menos. El futuro exige que la igualdad entre mujeres y hombres, y la ausencia de toda discriminación por razón de género, orientación sexual, etnia o cualquier otra circunstancia, sea el eje central de nuestra sociedad.

No hay más libertad que el hecho de que las mujeres podamos disfrutar de nuestras vidas, de nuestros cuerpos y de nuestra sexualidad. Ser libre significa poder elegir nuestra maternidad, qué tipo de familia queremos formar y cómo queremos vivir, y todo eso es posible porque desde el movimiento feminista se está peleando y conquistando.

Los derechos de las mujeres tienen que dejar de estar en la cuerda floja
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