lunes 20/9/21

El 28 de junio: un día de denuncia, reivindicación y lucha

Cada una de las siglas LGTBI se ha establecido como una expresión de autoidentificación colectiva que representa una orientación sexual diferente, y se refieren a los siguientes términos: lesbiana, gay, transexual, bisexual e intersexual

El 28 de junio se celebra el conocido “Día Internacional del Orgullo LGTB”, en conmemoración de los disturbios surgidos en 1969 tras una redada policial en el pub conocido como Stonewall Inn (Nueva York).

Cada una de las siglas se ha establecido como una expresión de autoidentificación colectiva que representa una orientación sexual diferente, y se refieren a los siguientes términos: lesbiana, gay, transexual, bisexual e intersexual. En resumen, agrupa a las personas con orientaciones sexuales e identidades de género tradicionalmente marginadas y reprimidas, a las cuales se definía con palabras de connotación peyorativa por ser personas que no se ajustaban a los rígidos cánones de género y comportamiento sexual.

Partiendo de la base de que cada persona tiene su libertad individual, nadie debe avergonzarse de lo que es, sea cual sea su sexo biológico, su orientación sexo-afectiva, su identidad sexual o su rol de género.

Si miramos hacia atrás:

En el siglo XIX e inicios del XX, en España no existían leyes específicas que persiguieran la homosexualidad, lo cual no significa que estuviese socialmente aceptada, porque nada más lejos de la realidad: se la consideraba un vicio y una enfermedad.

Durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, la homosexualidad no tuvo cabida. 

Durante la II República se elimina cualquier mención a la homosexualidad como delito

Con la llegada de la II República se elimina cualquier mención a la homosexualidad como delito, lo que abría una puerta hacia la igualdad y la libertad del colectivo, lo cual tuvo su reflejo entre los intelectuales y la cultura de la época.

La dictadura franquista da un portazo a la situación, pasando a ser un régimen absolutamente represivo que en principio perseguía las disidencias políticas, y aunque no consta que hubiera una persecución abierta hacia los homosexuales por el mero hecho de serlo, sí parece que la homosexualidad podría haber sido un factor a favor de su encarcelamiento o asesinato, como el caso de Federico García Lorca, homosexual confeso que había apoyado en un manifiesto al Frente Popular y que fue ejecutado por 'rojo y maricón', según justificó Ruiz Alonso, tipógrafo católico y jefe de la banda que detuvo a Lorca. Pasado el tiempo, cuando la disidencia deja de ser un problema se comenzó a perseguir a la homosexualidad de una forma más clara; los llamados “violetas”.

El 15 de julio de 1954 se modifica la Ley de Vagos y Maleantes, que incluye a los homosexuales como delincuentes:

A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán para que cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:

a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales, y en todo caso, con absoluta separación de los demás.

b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.

c) Sumisión a la vigilancia de los delegados

Los establecimientos de trabajo y colonias agrícolas eran auténticos campos de concentración, como el de Tefía, en la Isla de Fuerteventura.

La Iglesia y la medicina colaboraron con el régimen, eliminando cualquier espacio de dignidad para los homosexuales.

Ya en 1970, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social dio el enfoque de "tratar y curar" la homosexualidad. Se intentaba cambiar la orientación mediante terapia de aversión: tras estímulos homosexuales se daban descargas eléctricas, que cesaban cuando había estímulos heterosexuales, y también se aplicó la lobotomía para tratar de “curar” a homosexuales. 

Ni el indulto del 25 de noviembre de 1975, ni la amnistía del 31 de julio de 1976, beneficiaron a los homosexuales que habían sido detenidos

Ni el indulto del 25 de noviembre de 1975, ni la amnistía del 31 de julio de 1976, beneficiaron a los homosexuales que habían sido detenidos. Aún habría que esperar hasta el 26 de diciembre de 1978, fecha en la que Adolfo Suárez firmó una modificación de la Ley de Peligrosidad Social que eliminaba la homosexualidad del texto, y que entró en vigor el 11 de enero de 1979. Ese fue el momento en que quedó despenalizada la homosexualidad en España. Los últimos presos por homosexualidad fueron liberados ese mismo año. Fue en este tiempo cuando empezaron a ganar visibilidad social las justas reivindicaciones del colectivo.

En el año 2005 se aprueba el matrimonio igualitario en España, ley que modificaba el Código Civil y permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo (y como consecuencia de esto, otros derechos como la adopción conjunta, herencia y pensión).

En el año 2005 se aprueba el matrimonio igualitario en España

De manera lenta, pero con paso firme, se va avanzando, siendo muestra de ello la inminente aprobación de la “Ley Trans” que viene a despatologizar la libre determinación de la identidad de género, y por supuesto blindar con ello la igualdad real y efectiva de las personas trans.

En la actualidad, la persona que quiere cambiar nombre y sexo en el DNI debe solicitar una cita médica, empezar un proceso de hormonación, siendo así esterilizadas, y conseguir un certificado psiquiátrico, lo que alarga el proceso entre dos y tres años, según los cálculos de las organizaciones.

Esta ley permitirá la libre autodeterminación de género, que supone que basta la voluntad de una persona para cambiar el nombre y el sexo en el DNI, sin necesidad de informes médicos ni de años de hormonación, como ocurre ahora:

“Toda persona de nacionalidad española mayor de 16 años podrá solicitar por si misma ante el Registro Civil la rectificación de la mención registral del sexo”. 

“En el plazo máximo de tres meses” desde su primera comparecencia, la persona encargada del Registro Civil deberá citarla de nuevo para que ratifique su solicitud “aseverando la persistencia de su decisión”. Una vez confirmado, se dictará la resolución “dentro del plazo máximo de un mes a contar desde la fecha de la segunda comparecencia”.

Aún quedando cosas por mejorar, siempre son buenas noticias los avances que nos confirman que vamos por el buen camino.

Desde aquí mi deseo de que el 28 de junio siga siendo un día de denuncia, reivindicación y lucha de todas aquellas disidencias de género, sexuales, afectivas y relacionales, y que sigamos trabajando por un Orgullo inclusivo.

El 28 de junio: un día de denuncia, reivindicación y lucha
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