sábado 22/1/22

Los votos no pueden blanquear la corrupción

Dice un proverbio francés "los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza".

Me decía un buen amigo que conoce muy bien este medio, que en la corrupción pasa como en las multas de tráfico, por cada infracción que te pillan, todos somos conscientes, que son muchas las que se cometen y no son sancionadas. Nos están ganando por cansancio, hartazgo... cuando algo se hace habitual podemos caer en la tentación de normalizarlo, al final, con la corrupción se puede caer en la tentación  de convertirlo, simplemente, en parte del paisaje de nuestras Administraciones Públicas. Desgraciadamente en nuestro país lo normal es que cada poco tiempo tengamos un escándalo por la corrupción y que la  justificación, sea eso tan manido, "es que es un caso aislado", o  un individuo que "nos ha salido rana".

Estamos nadando en la podredumbre de  la corrupción desde hace años, y lo peor es que posiblemente ya está tan asumido que no tiene consecuencias, o al menos no las que sirven para cambiar a nuestros dirigentes, para aquello tan socorrido en el discurso, como poco realizado, que se conoce como regenerar el tejido de nuestro sistema democrático, expulsando del mismo no sólo a quienes cometen los delitos, sino también a los que se benefician de ellos, y a los que lo permiten mirando al tendido. Nos llevamos las manos a la cabeza, se habla que es insoportable esta situación, pero a los pocos días el siguiente escándalo tapa el anterior que pasa al olvido.

Ver estos días las fechorías de las cuales acusa la fiscalía a Ignacio González y familia, da para tener miedo, ¿en manos de quiénes hemos estado?, y la duda de en manos de quién estamos. Recordar a Granados y sus secuaces  pone en evidencia las dos ramas corruptas del PP de Madrid, donde la guerra era como en aquella vieja película del oeste donde las bandas se peleaban por quién robaba el banco, aquí era quién saqueaba la caja común, quién nos robaba más y en menos tiempo.

Más bien parece una sórdida película de Santiago Segura con su Torrente X y "el brazo tonto de ley"

Tenemos todos los ingredientes de una organización corrupta, de una mafia dentro del poder,  el corrupto jefe de la banda y gran padrino, su hermano y mano derecha, el anciano padre con 90 años de cooperador, voluntario o involuntario, que a esas edades, el piche útil y testaferro, la presunta jueza amiga que filtra la investigación, el subsecretario que pasa información, el ministro amigo, la hermana diputada por el momento no imputada, pero ya muy preocupada, la jefa que nunca se enteraba de nada, y de fondo la policía abriendo el despacho con ganzúas para colocar micrófonos ocultos, todo un despropósito, con rasgos grotescos, todo un esperpento digno del mismísimo Valle Inclán. 

Por otra parte, la actuación de la Fiscalía e incluso la independencia de la justicia ha sido puesta en cuestión, con maniobras poco claras, con filtraciones interesadas, con acusaciones de y a los fiscales  anticorrupción, y con halagos al fiscal Jefe anticorrupción "un tío serio y bueno" según el principal acusado, que además presume de su influencia en el nombramiento, para rematarlo, con dudas sobre intento de paralización de registros, entorpecimiento en la investigación... vamos que creemos en la buena voluntad de todos, pero a veces nos lo ponen complicado. Más bien parece una sórdida película de Santiago Segura con su Torrente X y "el brazo tonto de ley"  

La corrupción en nuestro país se lleva de nuestros bolsillos cerca de 100.000 millones de euros,  más del 15% de nuestro PIB. Un informe de la mencionada CNMC calcula que el sobrecoste en la contratación pública por prácticas corruptas es de 48.000 millones de euros anuales, lo que equivale al 25% de los contratos públicos en España, que ascienden a 194.000 millones al año. Un total de 1.378 personas fueron juzgadas en nuestro país por casos de corrupción entre 2015 y 2016, más del 70% de las causas juzgadas terminaron en condenas, según datos del propio Consejo General del Poder Judicial.

Hay una teoría maquiavélica donde algunos piensan que los votos validan todo y blanquean hasta  la corrupción, lavan la imagen de presuntos delincuentes y cooperadores necesarios. Un delito no se puede disolver por los votos, no desaparece como si fuera un detergente que lava una mancha. Los delitos los sustancia la justicia, aunque esos votos si pueden entorpecer y mermar su acción. La corrupción es un virus que se extiende por el tejido de las Administraciones Públicas afectando a sus cerebros, a los máximos responsables de las mismas, donde síntomas como la permisividad social, la falta de transparencia, un sistema relajado de controles, que se suman a las prácticas irregulares, e incluso ilícitas,  relacionadas sobre todo con el urbanismo, y la contratación pública han creado un caldo de cultivo para que se contaminen con ese virus de la corrupción, donde crece la codicia, y la falta de escrúpulos. Como dicen los familiares del Yak 42 "la corrupción también mata" . El pensar que lo común es de ellos, lo que no se ve, o no se enteran no existe, es  la tormenta perfecta para que en España se haya extendido e incluso realizado como algo normal "el me llevo". Hay quien mantiene que la corrupción es una consecuencia de un sistema que lo permite"como el vaso que no está limpio, todo lo que eches en el mismo se corromperá".

Estamos tan cansados que cualquier cosa que pueda pasar en este país ya no nos sorprende​

Hablar de responsabilidades políticas cada vez suena más extraño, cuando no se asumen ni las responsabilidades penales, cuando se trata de tapar y esconder la corrupción de aquellos que son los míos. Esto degrada, no sólo a los corruptos, sino que coloca a aquellos que cumplen con su trabajo, que hacen las cosas con respeto y honradamente a la misma altura. Estamos tan cansados que cualquier cosa que pueda pasar en este país ya no nos sorprende, si se ha encarcelado a Puyol hijo,  Rato, González, Granados, Matas... imputado a Chaves, Griñan, Serra,... y se ha llamado a declarar al propio Presidente del Gobierno... qué nos va a sorprender.

Dice un proverbio francés "los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza"Los medios de los que disponen las altas autoridades son tan importantes que la sospecha sobre la ocultación de actuaciones oscuras  e irregulares tienen, con todo los que conocemos, mucha verosimilitud. Por ello, es fundamental tener un sistema judicial y policial que no se contamine de ese virus de la corrupción, con ellos infectados sería el propio sistema y la propia democracia quien correría peligro. Nunca debemos olvidar nuestra responsabilidad, quien elige corruptos, luego..., pero, ¿cómo saber quiénes son los corruptos?, no es fácil, aunque, algunas pistas nos van dando...

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