jueves 2/12/21

La nube sobre los sindicatos

Una de las situaciones más incomprensibles que han sucedido en estos últimos años ha sido la pérdida de peso de los sindicatos. Si todos estamos de acuerdo en que la función principal de los sindicatos es defender a los trabajadores, es muy difícil entender lo que está pasando actualmente, cuanto peor son las condiciones de vida.

Ahora que los focos de la actualidad están puestos en el hemiciclo sobre los partidos políticos, sus pactos, su lucha por conseguir el poder, lo importante parece que es "quién la dice más grande", o quién clava sus palabras en la espalda de su rival, importa la oratoria, la ironía, el chiste fácil, el decir que unos son "los embajadores del Ibex35" y otros "los hijos de Hugo Chávez", y "a quién le echan la cal viva" y a la vez "a quién quieren besar", más preocupados por los problemas del reglamento que por propuestas concretas, olvidados refugiados y parados..., y eso a pesar de que hay un consenso general, el principal problema de nuestro país es, sin duda, el paro.

La imagen de los Secretarios Generales de UGT y CC.OO., móvil en ristre, mientras los problemas reales de los trabajadores no se oían en el Congreso puede ser una metáfora de unos sindicatos a veces en un mundo paralelo, desconectados de la realidad. A los ciudadanos nos preocupa, y mucho, la situación actual, ya que con más de 4 millones de personas sin empleo, y con muchas familias donde, incluso con trabajo, sus ingresos son tan bajos que viven en el umbral de la pobreza, se tienen que buscar soluciones, y con urgencia; sin embargo, saltan las alarmas al ver la situación de dos de los agentes principales del empleo, las organizaciones empresariales y los sindicatos. Las primeras donde la corrupción ha llevado a la cárcel hasta presidentes de la CEOE, y donde detrás de cada caso de corrupción está el empresario correspondiente corrompiendo voluntades, por no hablar del aprovechamiento de la crisis en beneficio de unos pocos, pero también preocupan los sindicatos y el estado en que se encuentran actualmente.

Hoy la mayor parte de los jóvenes ven el sindicalismo como algo rancio y trasnochado de otra época

Una de las situaciones más incomprensibles que han sucedido en estos últimos años ha sido la pérdida de peso de los sindicatos. Si todos estamos de acuerdo en que la función principal de los sindicatos es defender a los trabajadores, es muy difícil entender lo que está pasando actualmente, cuanto peor son las condiciones de vida, cuando más precaria es la situación laboral, cuando el poder adquisitivo de muchos se ha visto disminuido alarmantemente, cuando muchos recuerdan con añoranza ser mileurista, los sindicatos se diluyen, su voz no se oye, y pierden fuerza e incluso legitimidad ante los ojos de los ciudadanos.

Es cierto, que al igual que Margaret Thatcher hizo una profunda campaña contra los mismos en Gran Bretaña, poniéndolos a los pies de los caballos y explotando sus contradicciones hasta dejarlos muy débiles, aquí en nuestro país se tomó buena nota, y hubo muchos imitadores y aprendices de brujo de "la dama de hierro", se realizó una campaña de acoso y derribo en algunos casos vergonzosos y con la colaboración de unos y el silencio culpable de otros. Ahora bien, hay que reconocer que los grandes problemas en estas organizaciones no vienen del exterior,  por lo menos sólo del exterior, sino que se han cocido a fuego lento y durante muchos años, también por los errores y contradicciones internas.

Hoy la mayor parte de los jóvenes ven el sindicalismo como algo rancio y trasnochado de otra época, para muchos los sindicatos, esos grandes desconocidos, que no va con ellos, que no les ofrece alternativas y ni les ilusiona, ni les engancha.  Ir hoy a una manifestación del 1 de mayo es ver, en muchos casos, un desfile de viejos militantes contando sus batallitas de tiempos mejores; es verdad que con honrosas opciones, pero más parecen flor de otoño, que una incipiente recuperación. Las recetas de finales del siglo pasado se pueden haber quedado caducas. Es claro el diagnóstico, existe el problema, un virus social que les afecta, infecta gravemente su situación actual.

Hay personas que han hecho de su labor sindical su medio de vida

Algunos de los males vienen del pasado, desde nuestra propia transición, los sindicatos fueron la cantera de cuadros de los partidos políticos de izquierda, de donde se llevaron o ficharon aquellos más brillantes, dejando un vacío por el que entraron, o se colaron, personas que no tenían la misma formación, a veces tampoco los mismos principios éticos, y algunos crearon escuela. Es un hecho que las últimas huelgas generales no han sido precisamente un éxito, notándose la desconexión con la realidad social, así podemos recordar el 14D de aquel lejano 1988, pero difícilmente recordaremos la fechas de las últimas movilizaciones generales y eso que entre 2010 y 2012 se realizaron 4 huelgas generales, pero es como si se quemaran las últimas naves y en los sindicatos, hay dudas si han quedado tocados o hundidos.

La percepción, muy generalizada, que ante situaciones de pérdida de derechos y recortes sociales no han sido capaces, o no han tenido lo fuerza suficiente para plantar cara o contrarrestar el daño que se estaba produciendo, o que sólo se han preocupado de sus afiliados, dejando abandonados a millones de trabajadores. Esta imagen por si misma ha sido una cornada importante en su credibilidad.

Hay que añadir el desprestigio que han supuesto los casos de corrupción,  tampoco ayuda que algunos se perpetúen en los cargos. Hay personas que han hecho de su labor sindical su medio de vida, es verdad que no lo mismo la labor sindical en una gran empresa, que las presiones y las dificultades que se viven en las pequeñas, pero algunos desde que son liberados no vuelven a sus trabajos. Si hay un lugar donde la limitación de mandatos tiene que funcionar es en la labor sindical. Estar 20 años sin ejercer tu profesión, te aleja de los problemas de la misma, es más, posiblemente ya no sea ni tu profesión.

El mayor daño que se hace a los sindicatos, sin duda, lo hacen quienes desde dentro de la organización utilizan a la misma para sus fines particulares. Los casos de corrupción como los EREs, los cursos de formación, e incluso las tarjetas Black son la puntilla, que además sus enemigos, que "haberlos, haylos" se encargan de poner la lupa más grande sobre sus errores, también la cercanía entre patronal y sindicatos muchas veces ha creado y aumentado la desconfianza, el roce fomenta la empatía.

Quitar las nubes que actualmente pesan sobre los sindicatos es imprescindible para que nuestro país avance

Aquí se pueden cometer enormes injusticias, ya que hay quien cumple perfectamente con su función, y son la mayoría, pero ese grupo minoritario tira por tierra el trabajo de los demás. Ahí está la responsabilidad de la organización, que debe tener capacidad de solventar la mala praxis dentro de sus filas, y somos muchos los que tenemos la percepción de que se mira demasiado al tendido.  

Existe esperanza y viene del trabajo de muchas personas, que dedican un sinfín de horas, incluso de su tiempo libre, para solucionar problemas, que se llevan a su casa los mismos, y no se merecen que alguien les mire con recelo, todo lo contrario, es tan importante su trabajo, que es una gran injusticia la falta de reconocimiento. Dudar de la necesidad de los sindicatos, es tanto como dudar de la existencia de los partidos políticos o la democracia. Los trabajadores necesitan organizaciones que defiendan sus derechos, de ello dependen decisiones que afectan directamente a su calidad de vida, y a una sociedad más justa.

Nuestra Constitución les otorga un importante papel en el marco del Estado Social y democrático de derecho como se define nuestro Estado, así el artículo 7 de la misma, consagra a los sindicatos como "organizaciones básicas para la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales". Que nadie nos convenza para que "tiremos piedras contra nuestro propio tejado".  Es necesaria la transparencia, la democracia en sus actuaciones, y sobre todo, el abrir las puertas, "que corra el aire".

Ahora que se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora es necesario reiterar que siguen siendo preocupantes la situación desigualdad de oportunidades y salarial, los trabajos más precarios, la difícil conciliación familiar y la falta de representatividad para la defensa de sus derechos, la realidad es que es mucho que el camino que nos queda por andar.

Quitar las nubes que actualmente pesan sobre los sindicatos es imprescindible para que nuestro país avance.

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