jueves 9/12/21

Una imagen vale...

"Un político es aquel que tiene todas las soluciones cuando está en la oposición, y las convierte en problemas cuando llega al poder".

Decía Julia Navarro en una reciente entrevista con ocasión de la presentación de su último libro "Historia de un canalla" que nos "están convirtiendo a los ciudadanos en consumidores", y el consumo y la imagen son caras de la misma moneda.

Algo que ha sorprendido en los últimos tiempos es el aumento de audiencia de programas que se hacen sobre la actualidad política, monográficos, espacios en directo y diferido, las tertulias que pusieron de moda Luis del Olmo e Iñaki Gabilondo elevadas a su máximo exponente, así hoy hay cadenas donde rellenan muchas horas realizando un seguimiento de esa actualidad política, todos los días tenemos a los políticos de turno opinando sobre lo humano, lo divino y el caso de corrupción del día. No seré yo quien me queje por ello, todo lo contrario; pero si que este fenómeno que algunos malévolamente han calificado del "Sálvame político" ha cambiado incluso las formas y las imágenes de nuestros líderes políticos.

Este fenómeno que algunos malévolamente han calificado del "Sálvame político" ha cambiado incluso las formas y las imágenes de nuestros líderes políticos

El tenerlos más cercanos también nos ha mostrado sus cualidades y defectos, algunos incluso han nacido y crecido delante de una pantalla como personajes políticos. A Pablo Iglesias se le ha llegado a llamar el tertuliano metido a candidato, con no poco desprecio. Hoy esa imagen de los políticos a veces puede parecer una pasarela Cibeles, con los guapos muy guapos y las guapas todavía más. Donde no sólo vale lo que dices, cómo lo dices, sino también la imagen que desprendes, no parece casualidad ver personajes como Albert Rivera, Inés Arrimadas, Pedro Sánchez, Pedro Casado, Alberto Garzón, Pablo Iglesias, Teresa Rodríguez, Andrea Levy, Rita Maestre, Tania Sánchez, Borja Sémper... todos guapos, jóvenes, altos  y preparados, todos podrían vendernos...hasta una colonia en un anuncio promocional para conquistar el mundo. Como diría algún personaje del landismo,  "que no parecen españoles...", pero ¿qué nos están vendiendo en realidad?.

La estética convertida es una parte importante a la hora de la toma de decisiones, que la belleza es un arma poderosa, se remonta a los albores de nuestra especie, los antropólogos nos dirán que tiene que ver con la selección natural y la evolución de las especies, y que es algo que seguimos llevando en el ADN;  lo del "tío bueno", o la "tía buena" es algo que en nuestros círculos privados, casi es lo primero que define al personaje, desde los anuncios de refrescos con el joven "cachas" que las vuelve locas... hasta esos comentarios que pueden contener lo que hoy llamamos machismo de baja intensidad, que ya nos han advertido de sus peligros.

Juzgar sólo por el envoltorio, también ha creado muros, complejos, problemas incluso para encontrar trabajo. Estos días la Organización Internacional del Trabajo, nos cuenta que ha detectado en Francia que "los obesos, feos y mal vestidos" tienen cada vez mayores problemas para conseguir un empleo. A pesar de que no hay demandas, ocho de cada diez parados consideran que su aspecto es determinante a la hora de conseguir un trabajo.

Juzgar sólo por el envoltorio, también ha creado muros, complejos, problemas incluso para encontrar trabajo.

Que la belleza es un arma electoral, basta recordar la famosa campaña entre Kennedy y Nixon 1960, donde los debates televisivos y la imagen proyectada por los candidatos todavía hoy, después de más de medio siglo, se sigue estudiando. Nixon no quiso ni maquillarse, despreció la imagen, JFK  la  cuido  y mucho. Así la gente que siguió el debate por la radio llegó a la conclusión de que Nixon había ganado de largo el debate. Sin embargo, el propio Nixon llegó a decir "confiad en los expertos de televisión, dejadles que os pongan maquillaje, incluso si lo odiáis, que os digan como sentaros, cuáles son vuestros mejores ángulos o qué hacer con vuestro cabello. Yo detesto hacerlo, pero nunca volvería a cometer el mismo error, me ha costado la Presidencia".

 Sobre la imagen de nuestros políticos se puede hablar largo y tendido, esos carteles electorales que han llenado de color nuestras vallas, muros y paredes; aquella "chupa" de Trinidad Jiménez,  los múltiples retoques, ángulos inverosímiles, ropa de moda, colores que destaquen,  y la edad,  algunos parecían más jóvenes que sus hijos, a otros como Felipe González para aparentar más interesante le ponían canas, las cejas de Zapatero, el bigote de... incluso a nivel europeo ahí están las alzas de Sarkozy, las múltiples operaciones de Berlusconi...todo sea por conquistar al electorado.

Porque una vez de conquistados ya lo dijo Mark Twain "Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados" . Hoy nadie duda de la fuerza de la imagen, otra caso es saber ¿cuánto es el porcentaje que aporta en esa toma de decisiones de los ciudadanos? Por los muchos recursos que se gastan en mimarla y potenciarla tiene que ser muy alto.

La otra gran duda es ¿cuánto hay de publicidad y propaganda en el mensaje que nos venden?, en envases cada vez más atractivos, quizás corremos el riesgo de que cuanto más se cuida esa  imagen, más se nos olvida lo importante, lo que va dentro. El título de Julia Navarro "historia de un canalla", esa es la imagen que algunos han querido proyectar de los emergentes, de los nuevos, peligrosos extremistas que vienen a acabar con el sistema de libertades. Hombre, defectos tienen, que van asomando, y algunos van también de "sobrados", pero muchas veces se puede decir "mira tú quién fue a hablar".  Por cierto, que a Julia con su brillante pluma quizás no le haría falta ir a Nueva York, a buscar "canallas", dicho con todo el afecto, alguno anda perdido por las tertulias, aquí con la situación actual hay materia y argumento para unos cuantos relatos y enredos.

 ¿Cuánto hay de publicidad y propaganda en el mensaje que nos venden?

Por mucho que uno hable de acabar con la corrupción, de tomar medidas, de presentar planes y documentos, ante la imagen del desfile por los telediarios de responsables políticos acusados por los jueces y fiscales, del registro de su sede, o una señora senadora escondiéndose detrás de visillos después de ser blindada en el propio Senado, y sobre todo la imagen del pequeño Aylán, fallecido en las costas de Grecia, su cuerpo inerte en la orilla del mar, todavía nos duelen las pupilas y la conciencia, esas imágenes son demoledoras, ante la misma, los desfiles de pasarela, las palabras que adornan los oídos, las inversiones en publicidad y propaganda, no pueden diluir, difuminar u ocultar la dura realidad.

Desde el postureo de algunos, que no sabemos si cuando hablan es para todos, o es encriptado para "el enemigo" como diría el gran Gila. Mucho se ha escrito de la cultura de la imagen, elevada a la enésima potencia con la fuerza de las redes sociales. Pero como siempre, ahí están los refranes del saber popular para recordarnos aquello de "dime de qué presumes..." se conoce de antaño que "un político es aquel que tiene todas las soluciones cuando está en la oposición, y las convierte en problemas cuando llega al poder", pero enseguida buscará el control de los medios, porque "una imagen vale..."

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