jueves 15/4/21

Éramos pocos y... llegó Errejón

No se entiende que nuestros representantes no tarden una mañana en ponerse de acuerdo sobre su jornal, salario, cantidades a percibir, incluso cuando no realizan su trabajo, y sin embargo no hayan sido capaces de pactar un Gobierno, que se ponga al frente de los grandes retos que se divisan en un horizonte con demasiados nubarrones.

Al echar la vista atrás vemos aquel verano del 19 como un dulce sueño del estío, recuerdo de tantas cosas vividas, como si por unos meses la actualidad fuera a cámara lenta, mientras nosotros galopábamos por playas y montañas, pero ha llegado el otoño y al igual que nuestros suelos se llenan de colores con tonalidades ocres, de amarillos apagados, de marrones deslavados y rojos púrpuras, las noticias se nos agolpan, aunque estemos inmersos en nuestra rutina entre el trabajo y los problemas de cada día. 

En el horizonte cercano ya nos han dibujado unas nuevas elecciones generales que tienen mosqueado y cabreado al personal, no se entiende que nuestros representantes no tarden una mañana en ponerse de acuerdo sobre su jornal, salario, cantidades a percibir, incluso cuando no realizan su trabajo, y sin embargo no hayan sido capaces de pactar un Gobierno, que se ponga al frente de los grandes retos que se divisan en un horizonte con demasiados nubarrones.  

Ya estamos inmersos en otra campaña electoral, o en la misma, que nunca se acaba de saber cuándo empiezan, ni cuándo acaban. Donde la lupa de la exageración, de la distorsión de la realidad va quemando y disfrazando la verdad, para dejarla allá al fondo junto a los sueños del verano. 

Vuelven las encuestas, así siguiendo la teoría de los vasos comunicantes, en la mayoría de ellas los viejos rockeros de la política PSOE y PP suben, a costa de los nuevos aprendices de brujos, Ciudadanos y U.Podemos. Todo parecía que seguía igual, con pocos cambios en el panorama nacional hasta que un nuevo actor entra en escena, algunos lo esperaban, otros lo deseaban, y por la izquierda de la izquierda se lo temían.

Ahora entra en acción Iñigo Errejón con su Más Madrid, Más País, más madera y quizás menos izquierda

Ya se sabe que la izquierda tiene en su interior, en su ADN, un gen divisor, que hace de la fragmentación su estado natural. Viene de lejos, algunos lo achacaban al viejo PCE, a la incomunicación en la clandestinidad, otros a la autodeterminación del individuo, pero lo cierto es que a la izquierda del PSOE hay un magma ideológico, que cada poco tiempo entra en erupción, estalla creando nuevas islas en ese mar cada día menos navegable. Ahora entra en acción Iñigo Errejón con su Más Madrid, Más País, más madera y quizás menos izquierda. 

Se puede dar la paradoja que sacando más votos Podemos y Más País tengan menos representación en el Parlamento, nuestro sistema electoral que tiene a la Ley D'hont como herramienta de reparto proporcional castiga a los pequeños y a las grandes urbes y favorece a los mayoritarios, vamos a los que mandan.

Aquel "disputado voto del Señor Cayo" que nos describe Miguel Delibes hoy se lucha por él en la izquierda, que no necesita oposición, ¿para qué?, sí ya se la hacen ellos mismos.  Algunos se pueden sentar tranquilos a contemplar el cuadro de Goya "duelo a garrotazos", eso sí verbales, y sobre todo a golpes por la autopistas de la información, donde se lanzan los tuits a la cabeza, así andan mostrando y luchando por ser el más rojo o el menos colorado. Lo del programa, ya se lo hicieron las asambleas del 15M. Todos reconocen el origen, el nacimiento, pero las aguas bajan revueltas y se van encauzando por diversas zonas quizás hasta que pase como en el Mar de Aral se quede sin agua.

Un voto de un soriano vale por 5 de uno de Chamberí, y a pesar de ello la España vaciada sigue olvidada

Quién le iba a decir al bueno, para unos y conspirador para otros, de Óscar Alzaga que aquel plan pergeñado para que UCD ganara las elecciones, primando el voto rural sobre el urbano, hoy le serviría a Errejón para valorar o cuestionar dónde puede pegar un mayor bocado a sus antiguos compañeros del alma. Un escaño en Soria cuesta 20.000 votos, en Madrid 100.000, vamos que un voto de un soriano vale por 5 de uno de Chamberí, y a pesar de ello la España vaciada sigue olvidada. También la división de las circunscripciones electorales tiene gran relevancia, bastaría con preguntar a Hillary Clinton que con un millón y medio de votos más que Trump perdió la presidencia de EEUU.

En el menú de la izquierda no nos falta de nada, moderada, agresiva, amable, sonriente, enfadada, reivindicativa ahora tenemos a Podemos y sus confluencias, Compromís, En Común, Las Mareas, Equo, IU...Adelante Andalucía, Más y más, y dentro de poco aparecerán Adelante Vallecas, Si se puede Puertochico y Más Argoños.

Allá al fondo todavía se oyen los gritos de Vistalegre I, II... todos pidiendo "unidad, unidad y realidad" pero la realidad es ir de división en división parece que hasta la derrota final... Unos se creen los puros y otros los guapos, paradojas de la vida cuando se celebra una huelga Mundial por el Clima, con miles de manifestaciones por el cambio climático, aquí Equo está partiéndose entre Más País y menos se quedan en Podemos, ¡qué país...!

Tiene Errejón un papelón, el de hipotecar las esperanzas de aquellos llamados los hijos del 15M, y las cuotas a pagar pueden ser tantas que se pierdan las esperanzas por el camino. Cuando unos intentaban asaltar el cielo, otros ya estaban repartiéndose las parcelas, por ello lo del cambio climático, las desigualdades sociales, la utopía de un mundo más justo eso quedará para "Más Tarde" o para el recuerdo, el gran Labordeta les diría "váyanse todos a la..."  Quizás lo que haya que pedir es Más cordura, menos líos, menos los míos y "programa, programa e incluso Más programa".