domingo 1/8/21

Detrás de la máscara había mucho peligro

Hay que hacer mucha pedagogía, quitar las máscaras a aquellos que se esconden detrás de símbolos, de palabras grandilocuentes, vacías de contenido, llenas de mentiras, de un grupo de WhatsApp, de los que intentan mover los hilos en la oscuridad para lograr objetivos totalmente ilícitos, los que solo tienen ojos a sus colores, los que ponen barreras, pero solo a los demás, en definitiva para aquellos que simplemente no son capaces ni de respetar los Derechos Humanos.

Estos días salía en todos los medios de comunicación la historia de un eurodiputado húngaro, homófobo, impulsor de la ley que prohíbe el matrimonio homosexual en su país que, para colmo, ha sido pillado en una orgía gay en Bruselas, saltándose todas las normas contra la pandemia y donde las drogas corrían en barra libre. Este representante europeo es de los históricos de la intolerancia, de los duros, y muy duros, de los que llevan décadas luchando contra las libertades individuales y colectivas, contra el aborto, la homosexualidad, contra los migrantes, de esa extrema derecha que tantas veces nos hiela el corazón.

Hay que tener mucho respeto por las personas, por sus creencias, por sus derechos, incluso por sus debilidades, pero lo que no se puede dejar pasar es cuando las actuaciones de unos personajes en la política hacen un profundo daño colectivo, difundiendo unas ideas totalitarias, basadas en una supuesta superioridad de unas personas sobre otras. Sobre todo porque deberíamos tener en nuestro ADN anticuerpos del sufrimiento, de la muerte, del asesinato, de un holocausto que ocurrió, en esta nuestra Europa, que hoy consideramos uno de los lugares donde más se respetan los derechos fundamentales de todos los individuos.

Por ello, ver que países tan importantes como Polonia y Hungría, donde esas monstruosidades estuvieron más presentes, donde sufrieron como nadie la intolerancia y la persecución, asesinato del diferente dirigido desde los poderes del Estado,... Nunca podré olvidar mi visita al templo del horror. Es tremendamente preocupante, a veces parece que se pasa página con demasiada facilidad, y a algunos se les permite o se les hacen cesiones que son peligrosas para la convivencia de todos.

Actualmente Polonia y Hungría se atreven a amenazar, incluso, se podría decir, a chantajear a los demás países de la unión europeos

Hablamos de un pasado de recuerdo vergonzoso, parece que el tiempo ha tapado o difuminado la memoria, por lo menos de algunos, y se vuelve aunque sea incipientemente a ver síntomas de aquella grave enfermedad política que cegó los ojos de tantos millones de personas. Actualmente Polonia y Hungría se atreven a amenazar, incluso, se podría decir, a chantajear a los demás países de la unión europeos. Ellos están dispuestos a bloquear los presupuestos, esos que son tan necesarios para millones de personas cuando nos encontramos en medio de una pandemia, y ni más ni menos porque ellos no están dispuestos a garantizar el estado de derecho en su territorio.

Todos los expertos nos hablan de que nos enfrentamos a un triple desafío, la convivencia con la enfermedad, la recesión que está endulzada en estos momentos, pero que según pase el tiempo aparecerá su lado más duro, y el reto de no dejar que otra vez los más desfavorecidos, los que menos tienen sean los que soporten los mayores daños de la enfermedad y de la crisis económica.  

Las amenazas al presupuesto es un freno a nuestra recuperación

En este contexto, las amenazas al presupuesto es un freno a nuestra recuperación, posiblemente no sea más que una estrategia para sacar beneficios para sus intereses, pero hay cosas con las que no se debiera jugar, ni poner en solfa, y menos los valores de un estado de derecho. 

Como bien les dijo la presidenta del Consejo de Europa, Úrsula von der Leyen, si tienen cualquier duda sobre la limitación de sus derechos, siempre tienen los tribunales para defender los mismos. La situación es tan preocupante que desde Bruselas se planea un fondo de recuperación dejando fuera del mismo a Hungría y Polonia. 

Esa situación también sería injusta para los ciudadanos de esos países, ciudadanos europeos de pleno derecho, y es que personajes como este eurodiputado, József Szájer, sí el eurodiputado de la orgía que se saltaba todas las normas de seguridad, es del partido ultraconservador Fidesz del primer ministro de Hungría, Viktor Orban y de los que forman su núcleo duro, él nos enseña la hipocresía de sus planteamientos, de sus actuaciones, de lo que defiendes públicamente y lo que haces en privado, de limitar derechos para los demás y gozar de todos uno. 

Este eurodiputado tiene una larga trayectoria política en esa extrema derecha, así ya en el año 1992 ocupaba el puesto de líder parlamentario del partido. Este político y jurista ejerció como eurodiputado desde 2004, siempre dentro del Grupo Popular Europeo. Por cierto, los populares europeos y sobre todo los españoles que tantas veces han apoyado al gobierno y partido de Orban, se lo tienen que mirar.

Ahora que nos vuelven a hablar en nuestro país de ruido de sables, algo que pudiera parecer una broma de mal gusto, pero no olvidemos que hay demasiado nostálgico de la dictadura, es cuando desde las instituciones tanto europeas, como nacionales más tenemos que proteger nuestros derechos fundamentales, nuestras normas que garantizan la convivencia pacífica y en libertad, y aunque puedan parecer anécdotas sacadas de "historias de la puta mili", la realidad, es que el llamamiento a las vísceras, a los instintos más básicos, a diferenciarnos por colores, escudos, o banderas... Da unos grandes resultados electorales, no hay más que ver los que obtiene la extrema derecha en Europa y en nuestro propio país. 

Hay que hacer mucha pedagogía, quitar las máscaras a aquellos que se esconden detrás de símbolos, de palabras grandilocuentes, vacías de contenido, llenas de mentiras, de un grupo de WhatsApp, de los que intentan mover los hilos en la oscuridad para lograr objetivos totalmente ilícitos, los que solo tienen ojos a sus colores, los que ponen barreras, pero solo a los demás, en definitiva para aquellos que simplemente no son capaces ni de respetar los Derechos Humanos. Detrás de la máscara puede haber mucho peligro

Esos Derechos Humanos que este jueves a las 11 horas en plaza del Ayuntamiento de Argoños y con presencia del Presidente del Parlamento de Cantabria, como desde ya décadas la Asociación AMA apoyará y difundirá todos sus artículos, leyéndolos en la plaza pública.

Ahora que nuestra Constitución, donde se garantizan estos Derechos Humanos, cumple 42 años, con sus defectos, que los tienen, con la necesidad de reformas, que ya nadie lo duda; es la norma que en nuestro país garantiza nuestras libertades y la convivencia. Sin duda, respetando sus principios básicos nos puede servir para que no incubemos el huevo de la serpiente. Las graves consecuencias, de darles calor y comprensión a los intolerantes, nos la ha enseñado nuestra propia historia. 
 

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