miércoles 27/10/21

Black Friday, Viernes negro, consumid, consumid malditos

El poder de la publicidad, creando una necesidad donde no existe, nos hace adquirir, comprar lo no necesitamos, y que debemos abonar a veces con lo que no tenemos.

La capacidad que tienen algunos para convencernos es inmensa, hace pocos años ni existía black friday, ni falta que nos hacía. El poder de la publicidad, creando una necesidad donde no existe, nos hace adquirir, comprar lo no necesitamos, y que debemos abonar a veces con lo que no tenemos. Han conseguido que se asocie consumo con progreso, poseer con disfrutar, que el nuevo concepto de felicidad, libertad y éxito sea proporcional a la capacidad de adquisición del individuo.

Nos enseñan mundos idílicos, donde la sonrisa siempre es la más blanca, los cuerpos los más bellos, donde hueles a rosas, llevas un bólido último modelo, donde nuestros sueños y caprichos se hacen realidad simplemente pulsando un botón, o enseñando una tarjeta mágica, donde no tiene el límite de los tres deseos del genio, no hace falta frotar la lámpara, aquí no hay más límite que el cumplimiento de nuestros deseos. Nos hacen ludópatas del consumo, pero como toda adición, cuando uno se despierta a la realidad, se ve con una hipoteca a pagar en 50 años, que te hará prisionero de esos señores de por vida, que te dieron con la mayor amabilidad su tarjeta, y estarás siempre en deuda con ellos. Estas no son de las teóricas, estas se pagan con sudor, lágrimas... y con intereses.

Estos días del viernes negro, que para que nos suene mejor nos lo ponen en inglés, como si con ello lo fueran a pagar los que dominan la lengua de Shakespeare

Estos días del viernes negro, que para que nos suene mejor nos lo ponen en inglés, como si con ello lo fueran a pagar los que dominan la lengua de Shakespeare. Nos venden San Valentín, el día de la madre, del padre, del niño y del abuelo, así cuando llega la Navidad todos juntos, es como un orgasmo del consumo, la felicidad comprada y encadenada a cada adquisición o gasto que realizamos.  Nos hacen sentir poderosos, creer que somos "los reyes del mambo", y es cierto aquello que nos enseñó Quevedo "poderoso caballero es don dinero".

Después del dispendio, la carroza se convierte en calabaza, que dura es la vida, cuando las facturas se amontonan como un ejército invisible que nos quita, y nos despoja de tantos sueños. Unos pocos son los viven ese mundo idílico que tienen el dinero por castigo. Sin embargo la inmensa mayoría de los mortales vivimos en otro, situado entre el infierno de Dante y la realidad sin máscaras venecianas, en el cual  tenemos que aprender álgebra de Boole, física cuántica, y hacer encaje de bolillos para que con ese salario precario poder hacer frente a las ilusiones creadas muchas veces por profesionales e ilusionistas de la imagen y prestidigitadores de las palabras. Los verdaderos magos son quienes superviven con sueldos de miseria.

Ya lo contaba Woody Allen en Annie Hall "doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina. Y el doctor responde: ¿pues por qué no lo mete en un manicomio? y el tipo le dice: lo haría, pero necesito los huevos". Creada la necesidad a través de la publicidad que puede ser un arte, pero también subliminal, engañosa, desleal... quizás si no analizamos nuestros comportamientos nos pueden hacer actuar con poca cordura siendo imprudentes e irreflexivos. Hay tantos genios pensando como hacer para que consumamos sus productos, que ya ni dormir tranquilos podemos, en esa parte irracional los avances de la neurociencia podrían permitir a las marcas introducirse incluso en nuestros propios sueños.

Después del dispendio, la carroza se convierte en calabaza, que dura es la vida, cuando las facturas se amontonan como un ejército invisible que nos quita, y nos despoja de tantos sueños

Ahora bien, siempre estará aquello, me han engañado, pero... ¡qué bien lo hemos pasado!, aunque nos hayan vendido, unas gafas sin cristales que destacan el brillo de mis lentillas de colores, mostrando un mundo irreal, que me conduce a estados mucho más agradables que la realidad que ponen entre anuncio y anuncio. Puede existir una colonización a través de las importaciones de las costumbres de otros países en un mundo global,  donde niños en el inframundo cosen balones, para que otros les den patadas en las antípodas, ropa que se hace en la India, Vietnam, Tailandia...  por personas en jornadas interminables pagados a precios de miseria, para que las vendan un viernes negro al 50% de rebajas, con pingües beneficios para "gran hombre blanco", donde las normas y las costumbres las imponen como en la antigua Roma quien tiene el poder, el Imperio con su dominio.

Todavía no comemos pavo el cuarto jueves del mes de noviembre, el Día de Acción de Gracias, aunque a este paso... quizás porque no sea negocio, pero ya hemos importado el black friday, ese viernes negro, refiriéndose el término "negro" a las cuentas de comercios, negocios que cambiaban de color los números rojos de las pérdidas a los negros de los beneficios gracias a sus grandes ventas. Ya existe el jueves gris, y están buscando el miércoles triste, que sigue al martes melancólico, y al lunes depresivo, para terminar en el domingo feliz. Que no quede un día sin nombre, ni una persona sin producto. Por ello, "Consume con moderación es tu responsabilidad" o "tus deudas serán el negocio de otros"

Ya lo dice el anuncio "los sueños no son baratos", mientras te venden el cupón, puede ser que los publicistas sean los ilusionistas de masas. Hay estudios que hablan del fácil y antiguo truco, subir los precios días antes de hacer supuestas rebajas en fechas concretas, impulsando el consumo y las compras compulsivas. Ahora bien, la responsabilidad individual y colectiva no se puede obviar, y es que a veces es más fácil dejarse llevar y abrazar por esos sueños, aunque nos cuesten "un ojo de cara", que luchar contra los instintos, las modas, la presión y además ¿quién es el guapo que resiste al placer de desenvolver un regalo?. Nos están condenado a trabajos forzados, al son de "consumid, consumid malditos". 

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